miércoles, abril 29, 2009
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Me he puesto a pensar porque me está costando tanto actualizar este blog de cine. He visto varias películas durante el último tiempo, de hecho a algunas vale la pena dedicarles unas cuantas líneas. Pero aún asi, no me nace. Y tras pensarlo, creo que la razón es simple: estoy saturado.
No sé si esto le ha pasado a algún otro cinéfilo... de repente, el ver tantas películas se vuelve una rutina. En mi afán por ver cualquier cosa que me pase delante de los ojos, ya ni siquiera les presto atención. Veo película tras película distraído, verlas por el sólo hecho de verlas; es común quedarme dormido a la mitad sin razón aparente.
El cine todavía me apasiona y aún sigo disfrutando de unas buenas idas al cine - Gran Torino está entre las mejores películas del año - pero no quiero que se me vuelva rutina. Y por eso he decidido desconectarme, ver las películas que de veras me interesa ver, no hacerlo por el simple hecho de tener algo que hacer un par de horas.
¿A alguien alguna vez le ha pasado esto? ¿Tiene sentido lo que estoy escribiendo aquí?
El caso es que para esto, parece que este querido blog se tomará un pequeño descanso. Por ahora, aparte de ver películas, quiero ponerme a leer, a escuchar música, a ver si puedo retomar esa veta de escritor que ya lleva bastante tiempo estancada.
Incluso estaba pensando hacer un pequeño cambio en Desaires... después de casi cuatro años, creo que ya es tiempo... y como estoy pronto a hacer un viaje importante, la idea era convertirlo en una bitácora de viaje o algo parecido. Pero eso lo decidirá el tiempo.
miércoles, marzo 04, 2009
Nací el 4 de Julio

Si Pelotón fue su descarnada mirada al frente de combate y el efecto inmediato que este podía tener sobre los soldados, Nacido en el Cuatro de Julio muestra las consecuencias. Kovic volvió de la guerra como un hombre cambiado. Perdió el uso de sus piernas tras una batalla y, confinado a una silla de ruedas, pudo observar como el clima social en Estados Unidos había cambiado. Los veteranos que se fueron como héroes eran abandonados a su suerte en las peores condiciones en los hospitales; la juventud, sumida en la cultura hippie del amor y paz, protestaba en contra de la guerra y veía a los soldados como chicos manipulados a pelear por un sistema que no los quería.
La situación de Kovic era similar a la de muchos hombres que volvían de la guerra: tener que readaptarse a su antiguo hogar, a la vida en familia, el tratar de ser útiles lejos del campo de batalla. Un reajuste que no fue fácil para nadie. Ron tiene que pasar por ello no sólo con su parálisis, sino en un cambiante clima social.
Pronto, Kovic se da cuenta de que no tiene lugar. Aquellos en contra de la guerra no lo reconocen, lo miran en menos, lo atacan. Y los jóvenes idealistas que, como él, fueron a pelear por la bandera pronto se dan cuenta de la inutilidad de sus ideales, cuando el país no los apoya y los trata como desechos. Lo único que Ron sacó de la guerra de Vietnam fue una herida que le costó el uso de sus piernas. No encontró lugar en su desesperada familia, que no supo como lidiar con su hijo frustrado y postrado en silla de ruedas, ni con los otros veteranos de guerra que fugan a México luego de desilusionarse con la situación nacional; olvidados, se refugiaron en las drogas y el alcohol. Es una historia que se repite en cualquier veterano de guerra hasta hoy.
Este fue el primer papel adulto de Tom Cruise, el primero en obviar su estatus de galán y darle un papel sustancioso. El actor se sumergió en la piel de Kovic, demostrando ser mucho más que una cara bonita y ganándose una merecida nominación al Oscar. El resto del reparto, en el que destacan muchos de los actores de Pelotón – entre otros, Tom Berenger y Willem Dafoe hacen apariciones fugaces – cumple con lo suyo, pero esta es principalmente la historia de Kovic, desde sus inicios como el idealista chico popular de la secundaria hasta su realización como un reconocido activista en contra del conflicto armado, papel que desempeña hasta hoy.
Sin duda, este es uno de los mejores filmes anti-bélicos que se han hecho, una crítica de Stone hacia una guerra en la que (como siempre) Estados Unidos no tenía nada que hacer, uno de tantos errores estratégicos que costaron vidas. Deja claro que, como si no lo supiéramos ya, la guerra es un ejercicio inútil que no conduce a nada, sin importar el contexto.
viernes, febrero 06, 2009
Secretos Íntimos
Una tendencia del cine norteamericano contemporáneo es desnudar las verdades detrás del aparente “sueño americano”: familias perfectas que esconden frustraciones y secretos oscuros, mostrando que la vida en Estados Unidos no es tan fácil como la pintan. Directores como David Lynch o Sam Mendes han sido dos realizadores comprometidos con esta visión y a ellos ahora se suma Todd Field con Secretos Íntimos, su segundo film.El suburbio de Boston donde transcurre la historia parece ser como cualquier barrio de clase media en Estados Unidos. Ahí se conocen Sarah (Kate Winslet) y Brad (Patrick Wilson), ambos atrapados en matrimonios sin amor que pronto empiezan a verse a escondidas, usando la amistad de sus pequeños hijos como excusa. Alrededor de ellos conocemos a Ronnie (Jackie Earle Haley), un pederasta exhibicionista recién salido de prisión que se convierte en la escoria del vecindario; y Larry (Noah Emmerich), un violento ex policía.
Todos en este film tienen un lado oscuro, algo que esconder y de ahí que se sienta real su presentación del típico suburbio. Brad, por ejemplo, es el “bacancito” cuyos mejores años fueron durante la secundaria y todo ha ido en picada desde entonces: su esposa, Kathy (Jennifer Connelly) es una exitosa y controladora cineasta que gana el pan mientras el esposo cría al hijo solo. La relación con Sarah le da la oportunidad de lucirse, de encontrar esa gloria perdida como el “Rey de la Fiesta de Promoción”, que es como lo llaman las vecinas. Sarah, por su parte, se aferra al affaire con el ímpetu de una adolescente que descubre el primer amor, descuidando a su pequeña hija, aún sabiendo que no tiene futuro, mientras se siente cada vez más distanciada de su esposo.
Field entrecruza las diferentes historias con una mezcla de tragedia y humor negro que funciona (Basta con ver como Sarah descubre lo que su esposo hace encerrado en su escritorio todos los días). No llega a los límites de caricatura de Belleza Americana, película a la que se asemeja en espíritu, pero logra no caer en el melodrama ni la lágrima fácil, algo que podría esperarse considerando de qué se trata.
Es fascinante entonces, ver a Field desnudar a este grupo de personas, una colección de frustrados cuyos futuros no resultaron como querían, Brad un abogado incapaz de colegiarse y sin trabajo, Larry un policía en desgracia obsesionado con la seguridad de su vecindario a manera de redención, incluso Ronnie, un hombre que quiere una vida normal pero cuyos peores impulsos no se lo permiten. Haley, haciendo un retorno a la actuación luego de tres años y ya totalmente alejado de su papel infantil de Kelly Leak en Bad News Bears, se lleva las palmas con un difícil papel, un hombre patético que en ningún momento es pintado como víctima, considerando que sus peores demonios aún le siguen rondando: provoca asco y tristeza al mismo tiempo.
Un sólido reparto lleva a buen puerto esta historia, un retrato de la vida suburbana donde la gente siempre muestra dos caras y resulta cínica: véase síno a la tropa de vecinas chismosas, que se escandalizan cuando Sarah y Brad entablan una relación, aún sabiendo que ellas se mueren de ganas de hacer lo mismo; no tienen problemas en señalar con el dedo, sin admitir sus propios defectos. Una realidad que se repite en cualquier barrio de clase media, en cualquier lugar y que Field y el guionista Tom Perrotta logran plasmar tan bien en este notable film.
lunes, enero 26, 2009
Benjamín Botón

A lo largo de su vida, Benjamin siempre estuvo en el lugar incorrecto en el momento equivocado. Pasó su niñez rodeado de gente mayor, un niño atrapado en el cuerpo de un frágil abuelito, que debido a sus problemas físicos no tuvo una infancia propiamente tal. Desde pequeño, la muerte se volvió una constante en su vida, tener que despedirse diariamente de las personas que lo rodeaban, las únicas que conocía. Un tema que muchos ignoramos de niños y con el que Benjamin tuvo que lidiar desde sus primeros días.
Daisy (Cate Blanchett) fue una constante en la vida de Benjamin: su verdadero amor, una relación donde ambos iban por caminos separados, condenada al fracaso. Mientras ella es una bailarina en ascenso disfrutando de la vida y la juventud, Benjamin es una persona mayor en cuerpo joven, cuyos años de ser rebelde y joven ya pasaron.
Button siempre iba a ser un solitario. Cuando él y Daisy se encuentran en el momento preciso, pueden al fin vivir su relación – pero sólo por un tiempo, ya que ella está envejeciendo y él, volviéndose cada vez más joven (pero con las experiencias y mentalidad de un anciano), hasta que llegará al final de sus días tal como vino al mundo: sin poder valerse solo y cuidado por otros. Siempre regresando al único hogar que conoce, al hogar de ancianos que lo acogió como uno más.
Todas las relaciones de Benjamin son pasajeras: la gente que conoció al nacer se fueron desde temprano y todos los que conoce después se irán antes que él. Es una existencia melancólica y solitaria. Pero al igual que en el mundo real, es lo que uno hace con su vida lo que cuenta. Y a pesar de su particular situación, la vida de Benjamin Button es como la de cualquier persona: llena de penas, alegrías y experiencias únicas. Y es el efecto que tiene sobre toda la gente que conoce a lo largo de su viaje lo que perdurará en la memoria.
David Fincher nos entrega una fábula fantástica y dramática, acerca de un particular personaje que refleja lo que es vivir, con sus malos y buenos ratos. Benjamin supo superar sus circunstancias y tener una vida plena. Uno nunca sabe lo que puede suceder, lo que le traerá el futuro: lo mejor es sacarle todo el provecho que se pueda, como lo hizo el buen Sr. Button.

martes, enero 13, 2009
Un Día con Morgan

Morgan Freeman interpreta a un actor sin nombre investigando un papel en un supermercado en los barrios latinos de Los Ángeles, donde entabla amistad con una cajera de armas tomar. Así, seguimos a ambos por un viaje a través de la multicultural ciudad donde conocerán un poco más del otro. Como dije, algo verdaderamente sencillo pero que los actores saben llevar a buen puerto.
La película no lo dice, pero Freeman básicamente se interpreta a sí mismo: un famoso querido por todos que no teme burlarse un poco de su propia persona: uno de sus últimos proyectos fue un thriller con Ashley Judd… ¿les suena conocido? Al mismo tiempo, es una leve burla a aquellos actores que viven en una burbuja y están acostumbrados a que todo se les haga… resulta hilarante ver a este Morgan ficticio sin celular, sin efectivo, incapaz de acordarse del teléfono de su propia casa, sin saber que día es y haciendo las compras en supermercado como cualquier mortal por primera vez en su vida. Es, al final, un viaje de descubrimiento, para ambos: es a través de él que la cajera encuentra la fuerza de cambiar su vida, buscar un mejor futuro y dejar atrás un empleo mediocre y un historial de malas relaciones.
Paz Vega brilla en su segundo rol en habla inglesa; y Freeman derrocha tanto carisma y buen humor, resulta una persona tan buena y tan sencilla, que es casi lo que probablemente sucedería si nos encontrásemos con él en la calle. Esta película es como pasar el día con uno de los mejores actores de la actualidad, un tipo que en todos sus papeles ha demostrado ser buena persona, noble y confiable. Al final, uno desea seguir viendo más de este Freeman, sin importar que tan ficticio o real sea, junto a su simpática y atractiva compañera de viaje.
10 Artículos o Menos es cine independiente de esos que hay que buscar para ver, pero vale la pena. Además, tiene la distinción de ser la primera película que estuvo disponible para descargas en simultaneo con su estadía en los cines. Sin importar el medio, es una historia sencilla pero mágica que logra atrapar, con mucho buen humor.
jueves, enero 08, 2009
Ciclo de Cine en CC de España (Publicidad)
La revista Godard! y el Centro Cultural de España presentan este mes la muestra "Los Mejores Estrenos del 2008", un repaso a lo mejor de la cartelera del año pasado, que incluye blockbusters, filmes de autor y cintas familiares, algunas en formato digital, otras en celuloide, para sentirse "como en el cine". El ingreso es libre y la capacidad limitada, así que si quieres recordar que fue lo que viste en el 2008, date una vuelta.
A continuación los dejo con la programación.
SABADO 10 DE ENERO
3 pm. El Fin de los Tiempos, de M. Night Shyamalan
5 pm. Hasta la Muerte, de Simon Fellows
DOMINGO 11 DE ENERO
3 pm. Lassie, de Charles Sturridge
5 pm. Shine a Light, de Martin Scorsese
7 pm. Luces al Atardecer, de Aki Kaurismaki
JUEVES 15 DE ENERO
5 pm. Sweeney Todd, de Tim Burton
SABADO 17 DE ENERO
5 pm. 4 Meses, 3 Semanas y 2 Días de Cristian Mungiu
7 pm. El Asesinato de Jesse James, de Andrew Dominik
DOMINGO 18 DE ENERO
3 pm. La Isla de Nim, de Jennifer Flackett y Mark Levin
5 pm. Relaciones Peligrosas, de Sidney Lumet
7 pm. En el Valle de las Sombras, de Paul Haggis
JUEVES 22 DE ENERO
5 pm. Juno, de Jason Reitman
SABADO 24 DE ENERO
5 pm. Sueños y Delitos, de Woody Allen
7 pm. Petroleo Sangriento, de Paul Thomas Anderson
DOMINGO 25 DE ENERO
3 pm. Horton y el Mundo de los Quien, de Jimmy Hayward y Steve Martino
5 pm. Crimen Oculto, de Gus Van Sant
7 pm. Batman: El Caballero de la Noche, de Christopher Nolan
JUEVES 29 DE ENERO
5 pm. Promesas Peligrosas, de David Cronenberg
SABADO 31 DE ENERO
5 pm. Luz Silenciosa, de Carlos Reygadas
7:30 pm. Traición y Lujuria, de Ang Lee
DOMINGO 1 DE FEBRERO
3 pm. Wall-E, de Andrew Stanton
5 pm. Camino a la Redención, de Terry George
7 pm. Leonera, de Pablo Trapero
martes, diciembre 30, 2008
Lo Mejor del 2008
Por cierto, un agradecimiento a César Guerra y José Sarmiento por haber publicado mis desvarios en su blog de los Cinerastas a lo largo del año; eso explica porque a ratos no actualizaba el mio. Esta lista es parecida a la que les entregué, pero reordenada.
En fin, aquí les va, con las disculpas del caso por la demora. Como siempre, esto se remite a los estrenos de cartelera local; de ahí que algunos filmes sean del año pasado. Hay que trabajar con lo que haya...

10. THE MIST de Frank Darabont
Un grupo de gente es asediada en un supermercado por una niebla que trae consigo monstruos que destruyen todo a su paso. Terror apocaliptico de Stephen King, que más allá de ser un hábil ejercicio de terror puro, es un reflejo de la sociedad resquebrajandose ante su inevitable final. En una situación extrema, las personas chocan y la cordura se pierde; en el caso de estas personas, buscan refugio en la sensatez o en el extremismo religioso, con consecuencias trágicas. El problema no son los monstruos, sino la propia naturaleza humana. Hay que tener huevos para hacer un final como el de esta película, un desenlace depresivo que no le hace concesiones a nadie.
9. TROPIC THUNDER de Ben Stiller
Hilarante parodia de superproducciones hollywoodenses, con un grupo de egocéntricos actores supuestamente filmando una película de guerra que acaban metidos en un conflicto con guerrilleros de verdad. Stiller no perdona a nadie: desde los actores "método" que hacen lo que sea por un papel, los tiránicos y corruptos jefes de estudio que sólo piensan en dinero, hasta las idiotas preferencias de la Academia a la hora de dar premios, Hollywood es satirizado sin misericordia. Extremadamente ingeniosa, funciona además como una película de acción a todo dar y tiene a un memorable Robert Downey Jr haciendo de soldado negro, con buenisimos resultados.
8. PINEAPPLE EXPRESS de David Gordon Green
Judd Apatow vuelve a la carga con esta comedia stoner sobre dos fumones en fuga luego de presenciar un asesinato. Humor y acción en dosis iguales, una parodia de aquellas buddy movies tipo 48 Horas o Midnight Run, y de las tendencias homoeroticas que suelen darse entre sus protagonistas. James Franco y Seth Rogen componen una pareja dispareja de dos zánganos idiotas que, a pesar de sus ridiculas circunstancias, resultan ser humanos y simpáticos; la amistad que se da entre ellos se siente genuina. Ese es el toque que Apatow suele darle a sus comedias y una de las grandes razones por las que esta disparatada huida resulta tan divertida.
7. EASTERN PROMISES de David Cronenberg
Relato criminal de Cronenberg, película simple pero efectiva que sabe contar una buena historia. Al igual que su protagonista - una partera buscando los orígenes de una chica fallecida - nos adentramos en el peligroso mundo de la vory v zakone, la mafia rusa en el bajo mundo londinense, un universo donde no se puede confiar en nadie, donde detrás de un amable abuelito se puede esconder un frío asesino y donde todos llevan su vida literalmente escrita en el cuerpo a través de sus elaborados tatuajes. Viggo Mortensen está de lujo como un matón de pocas palabras con sus propios secretos.
6. SWEENEY TODD de Tim Burton
No me suelen gustar los musicales, pero esta historia de venganza con toques gore, adaptación del musical de Stephen Sondheim, es otra genialidad de Tim Burton, un mundo gótico y oscuro que parece la pareja perfecta de las sensibilidades del director. Será un musical, pero para nada alegre: Benjamin Barker, el Barbero Demoníaco, busca venganza y llenará las calles de sangre hasta conseguirla. La banda sonora es sencillamente genial y hay que aplaudir a Burton por no sacrificar los aspectos más sórdidos y macabros de su relato (abuso infantil y tendencias de canibalismo son sólo algunas) a través de las canciones; sólo están ahí para avanzar la historia.
5. WALL-E de Andrew Stanton
Una historia de amor entre dos robots; en un mundo post-apocaliptico, el solitario Wall-E se enamora perdidamente de EVA y ambos componen una de las parejas más lindas del cine. Serán máquinas, pero son humanas. De una desolada primera parte libre de diálogos, la aventura sigue en una imponente nave donde la civilización humana vive letárgica y sin horizonte. Es una crítica a nuestra cultura actual y sus crecientes tendencias consumistas y una de las visiones más chocantes de la humanidad misma. Gran material para un film animado, con hartas referencias a otras grandes obras de la ciencia ficción. Y ahí están los dos simpáticos robotitos, con más corazón y alma que cualquiera. La obra maestra de los estudios Pixar.
4. AMERICAN GANGSTER / BODY OF LIES de Ridley Scott
Este año, el siempre interesante Ridley Scott nos entregó dos peliculones: la primera, un relato casi épico sobre el ascenso y caída de Frank Lucas, un narcotraficante de raza negra que en los años 70 controlaba una de las mayores redes de la distribución de droga en Estados Unidos, su pequeño imperio en Harlem; la segunda, un hábil ejercicio de espionaje repleto de suspenso que a la vez pone en tela de juicio las prácticas manipuladoras y poco santas del servicio de inteligencia estadounidense a la hora de enfrentar la delicada situación en Medio Oriente. Ambas dan fe de la versatilidad de Scott, su gran talento para contar una buena historia y usar para ello a sólidos actores como Denzel Washington, Leonardo DiCaprio o Russell Crowe, quien parece nunca trabaja mejor que cuando se alianza con el realizador.
3. IRON MAN de Jon Favreau
Sólida y divertida adaptación del cómic de la Marvel: el fabricante de armas Tony Stark crea una armadura de avanzada para combatir el crimen, en un film que evita caer en la fantasía excesiva y trata de mantener los origenes del Hombre de Hierro lo más cercanos a la realidad posible. Robert Downey Jr hizo un regreso triunfal a las pantallas como Stark, un playboy despreocupado que adquiere una conciencia y decide ayudar a los demás. Con un papel hecho a su medida, Downey es la mayor razón por la que Iron Man resulta tan entretenida. Los excelentes efectos especiales, la pirotecnia y la impresionante armadura son sólo elementos secundarios. Ahora que los Vengadores se alistan para llegar a la pantalla, sólo nos queda esperar más aventuras del más tecnológico de los superheroes.
2. BEFORE THE DEVIL KNOWS YOU'RE DEAD de Sidney Lumet
Hank y Andy son dos hermanos que planean robar la joyeria de sus padres para solventar sus problemas económicos y personales. El golpe sale mal y las consecuencias serán nefastas para todos. Una descarnada y trágica mirada a la típica familia norteamericana, un grupo de individuos golpeados por la vida destruidos por sus propias inseguridades y falencias. Obra maestra del octogenario Sidney Lumet, con un excelente reparto. Es un film depresivo no fácil de ver, pero fascinante. Somos testigos del gradual colapso moral y psicologico de los Hansen, una familia en apariencia perfecta pero que carga con muchas desgracias.
1. THE DARK KNIGHT de Christopher Nolan
Ciudad Gótica está al borde del colapso. Mientras Bruce Wayne sigue torturado por la muerte de sus padres, tratando de encontrar un propósito en su papel de vigilante, la ciudad cae en manos del crimen organizado. Todo es empeorado por la llegada del Guasón, un personaje sin pasado ni futuro cuya única meta es crear el caos. Olvidense de los ejercicios góticos estilizados de Tim Burton, de las pesadillas de neón de Joel Schumacher; esta es la mejor película de Batman que se haya hecho y tal vez la mejor adaptación de cómic en la historia. Una historia adulta y trágica, donde Batman madura al mismo tiempo que su ciudad se derrumba. El desaparecido Heath Ledger deja en el olvido al Guasón chirriante y payaso de Jack Nicholson; aquí es un sociópata impredecible y peligroso que no tiene nada de gracioso. Obra maestra.

¿Que nos traerá el 2009? Habrá que esperar y ver... que sea otro año de buen cine, de entretenimiento en las salas y que yo logre actualizar este blog con mayor regularidad... ¡espero!
viernes, diciembre 26, 2008
Futuro de Locos
El inglés Neil Marshall ha emergido como un nuevo talento dentro del género de horror. Primero fue Dog Soldiers, donde un grupo de soldados se enfrentaba a una manada de hombres lobo; y luego vino The Descent, un tenso y claustrofóbico ejercicio de suspenso que tuvo a más de uno al borde del asiento.Con Doomsday, su tercer filme, Marshall cambia de registro para entregar una alocada película de acción. Pero más que eso, es un realizador dándoles tributo a todos los filmes, géneros y directores que lo han influenciado. Se le puede acusar de no tener lógica alguna, pero al final, ese es su objetivo.
Empieza como muchas pelis de ciencia ficción recientes: un virus arrasa con Escocia y obliga a la vecina Inglaterra a poner todo el país en cuarentena. Cuando la enfermedad amenaza con cruzar fronteras y sumir a todo el país en desorden y anarquía, un grupo de soldados al mando de una mujer ruda al estilo Ellen Ripley (interpretada por Rhona Mitra, un clon de Kate Beckinsale – algo que estoy seguro tampoco fue casualidad) ingresa en Escocia a buscar una posible cura para el virus.
El país de las faldas a cuadros, sin embargo, está convertido en un mundo post-apocaliptico manejado por una sarta de punkies caníbales que parecen extras de Mad Max. De las imágenes serias de Londres destruida y al borde del colapso nos encontramos con una comunidad de psicópatas desadaptados. Y después viene lo mejor: un cientifico recluido en un castillo medieval donde todos usan armadura y parece vieron Excalibur demasiadas veces. Aún con todo esto, Marshall se da maña para finalizar su película con una excesiva persecución en carretera a bordo de un auto último modelo, claramente inspirada por las correrías de Max Rockatansky.
Ahí están los homenajes al cine futurista, a John Carpenter, a George Miller, a El Señor de los Anillos, a Exterminio de Danny Boyle y un largo etcétera, sazonado con buenas dosis de violencia y sangre; uno siente que a los realizadores no les importó nada. Marshall, obvio, se estaba divirtiendo. Ha construido una película clase Z, disparatada, sin lógica y hecha para todos aquellos que disfrutaron con B-movies ochenteras donde todo valía.
No se esperen la solemnidad terrorifica de El Descenso. Doomsday es sólo un exceso. O lo aceptas o simplemente te rindes una vez que la heroína se enfrenta a un tipo en armadura sin nada más que sus dos manos en un combate al estilo Gladiador.
Una de las visiones más disparatadas de un fúturo distópico, este film deja claro que Marshall entiende su género y es tan adepto para crear escenas de acción llenas de adrenalina como lo es generando suspenso y terror. Quedamos a la espera de otro proyecto de este director, que a juzgar por esta película, debe tener varias ideas en la cabeza.

viernes, noviembre 21, 2008
La Venganza de Bond

Aquí Bond (otra vez Daniel Craig) se encuentra tras los pasos de los responsables de la muerte de su amada Vesper Lynd, lo cual lo enfrenta a una organización terrorista llamada Quantum, a través de un ambientalista llamado Dominic Greene (el francés Mathieu Amalric), que tiene un nefasto plan para controlar todas las fuentes de agua de Bolivia.
Para alguien que ha perdido un ser amado, Bond no parece estar muy afectado: siempre frío, sin emoción, con una cara de piedra. El tema de Vesper sólo es mencionado a la pasada un par de veces, pero nunca llega a tener la emoción que uno se esperaría de una situación así. Es al final una mera excusa para que Bond mate a todo el que se le cruce sin contemplaciones, mientras viaja por el mundo. Esta al menos es una constante de Bond, las atractivas locaciones: Italia, Haití, Austria, Rusia, Inglaterra y Bolivia – o más bien el desierto chileno de Atacama haciendo las veces del país altiplánico (Quien no recuerda las torpes payasadas del alcalde de Sierra Gorda, Carlos López, en protesta por la “mala imagen” – tranquilos, muchachos, al menos a ustedes les mostraron cierto respeto, no como le pasó al Perú en la última Indiana Jones).
La película se convierte entonces en una seguidilla de escenas de acción, que parece nunca se detienen y no dan tiempo de respirar. Marc Forster hace lo que puede, considerando que es un director de dramas de prestigio, pero no logran mantener en vilo al espectador. Esto porque el film no le da peso a la situación y uno nunca llega a sentir simpatía por la pérdida sufrida (incluso ver a James llorar no hubiese sido mala idea). Salvo una persecución inicial en auto, pronto estas escenas se convierten en rutina, aunque hay que decir que la película nunca llega a aburrir.
Daniel Craig ha sido llamado uno de los mejores Bonds y lo probó en la película anterior. Aquí trae intensidad al papel, pero el agente secreto se ha convertido en una fría y eficiente máquina de matar, con pocos retazos de la humanidad que el actor supo darle. De nuevo, porque uno nunca simpatiza con su situación. No es el Bond relajado y galán de entregas anteriores, pero tampoco un agente de MI6 como tal: sólo un hombre que busca venganza a cualquier precio.
No soy fanático de Bond precisamente porque las películas anteriores eran ya demasiado ridículas y James demasiado perfecto e intocable; pero supe apreciar lo que hizo Casino Royale con el personaje. El final de esa película daba por cerrado el tema de Vesper Lynd y terminó con Bond como el espía de siempre, pero esta vez con justificación. Quantum no hace más que alargar una trama que menos mal, aquí termina definitivamente. Ahora Bond puede ser aquel espía sofisticado que persigue faldas, siempre y cuando se acuerden de devolverle la humanidad que tenía y de no hacerlo tan invencible que llegue a parecer un videojuego.

domingo, noviembre 02, 2008
Terror Frío

En este caso, el grupo de jóvenes se encuentran varados en un hotel abandonado en las montañas, cazados por un gigante de dos metros que más parece Pie Grande que otra cosa. Hay que dar crédito al director Roar Uthaug: el aislado y abandonado hotel es un buen escenario y logran sacarle todo el provecho posible, es un sitio remoto donde se sabe van a pasar cosas feas y donde no te gustaría estar. La atmósfera es tensa y logra algo de suspenso, aún si se sabe de sobra que va a pasar.
Los actores no tienen mayor función que verse asustados y gritar, pero cumplen; en especial Ingrid Bolso Berdal, quien compone una heroína simpática, decidida y de armas tomar, con quien es fácil simpatizar (y el que sea guapa tampoco duele). En general, el reparto es mucho mejor de lo qué se espera de un film de este tipo. Pero eso no quita que esto se haya visto antes y ese es su mayor defecto, al menos para los que han visto varias de estas películas. Lo único que queda es adivinar en qué orden van a morir nuestros sufridos protagonistas.
Es una demostración de que el cine europeo puede apropiarse de todos los clichés propios de un género y trabajarlos de la misma manera que sus pares norteamericanos (originarios del slasher, por supuesto). La película tiene puntos interesantes, una buena locación, buena atmósfera, una cámara bien trabajada y la novedad de ser noruega. Pero para los fanáticos de terror más curtidos, no es nada nuevo.
Tengo que mencionar la (ridicula) motivación del asesino: aparentemente en Noruega tienen estándares bien altos en lo que se refiere al aspecto fisico, mira que dejar a tu hijo abandonado en la nieve sólo porque tiene una marca de nacimiento en la cara. Desgraciados.
jueves, octubre 16, 2008
Godard! 17
Tres meses despuès, otro nuevo número de Godard! En esta nueva edición, una vista a la extensa filmografía del veterano Sidney Lumet, incluyendo su más reciente estreno en nuestras salas, Before the Devil Knows You're Dead, una de las mejores películas del año... si no la han visto, la recomiendo con creces.Además, un vistazo a lo mejor y peor del reciente Festival de Lima, articulos sobre Dino Risi, Bollywood y Anton Corbijn y la acostumbrada disección de nuestra cartelera comercial. Por 10 soles, no está nada de mal, ¿verdad?
domingo, octubre 05, 2008
Cosas de Niños
martes, setiembre 09, 2008
No te Metas con Neeson

Búsqueda Implacable (en inglés, Taken) es justo lo que reza el título: Bryan arrasa con todo París, matando a todo el mundo sin misericordia para encontrar a su hija. Es una película de acción simple pero efectiva. Al no perder tiempo en detalles – como es que Bryan va a donde quiere sin que las autoridades le pongan un dedo encima, por ejemplo – el film va creciendo en tensión, sin perder energía, siguiendo permanente a un personaje que es como un cruce entre Rambo, James Bond y Papá por Siempre. Neeson es creíble como un padre promedio, pero es también una brutal máquina de matar que no se anda con bromas y se enfrenta solo a los bajos fondos parisinos, rompiendo caras sin pestañear.
Las peleas, persecuciones, torturas y demás actividades recreativas son dirigidas con buen pulso por Pierre Morel, quien anteriormente hizo Distrito B13, otro filme de acción que más parecía una exhibición de parkour. Morel forma parte de la nueva camada de directores franceses – Xavier Gens, Alexandre Aja, Christophe Gans, etc. – que han revitalizado los géneros de acción y horror con un estilo dinámico y elegante. La película no se detiene una vez que Bryan pisa París y Neeson impone presencia en un papel que le da un cómodo lugar entre otros matones que prefieren disparar a matar antes que hacer preguntas, al estilo Charles Bronson. Que la historia tenga lapsos de lógica es lo de menos, aún más si viene de la alucinada mente de Luc Besson, responsable de prácticamente todas las películas de acción que salen de Europa últimamente.
Cualquier pretensión de querer ser profunda queda de lado. Ciertamente, el tráfico de humanos es algo horrendo y muy real en varias partes del mundo, donde más de una autoridad está metida, pero aquí es sólo telón de fondo, apenas un vistazo a una situación que debería preocupar. Este film tiene una sola meta: Liam Neeson masacrando a todo París. Y no se desvía de eso en ningún momento, dando como resultado una buena inyección de adrenalina donde es fácil simpatizar con un padre desesperado.
miércoles, agosto 27, 2008
Babilonia A.D.

Diesel es Thoorop, un mercenario en un caótico mundo futurista, contratado para transportar a una misteriosa chica de Europa a Estados Unidos. Aparentemente la chica lleva consigo algo importante que podría cambiar el curso de la humanidad. Suena familiar: es la misma premisa que Niños del Hombre, sólo que menos reflexiva y más entregada a las peleas, persecuciones y explosiones.
Porque el mundo está sumido en caos, con las calles destrozadas y refugiados por todas partes, es sólo una de las cosas que la película prefiere no explicar. Una guerra nuclear, el calentamiento global, un virus, en fin… nunca queda claro. La ambientación es bastante buena, pero al no saber que pasa, estamos tan confundidos como el mismo Thoorop, que vive bajo el credo de “no hacer preguntas”. El film también, por cierto.
El motivo del viaje también es un misterio: esta chica es buscada al mismo tiempo por un cientifico y una secta religiosa; porque la necesitan no está bien explicado. Ni tampoco porque ella parece tener poderes. Y así sucesivamente. El film parece correr junto con sus personajes, de lugar en lugar y sin pensar en los detalles. Basta con ver la última media hora, que se atropella a toda velocidad tratando de resolver la historia lo más rápido posible.
Recientemente, Mathieu Kassovitz criticó la película por ser un bodrio, un proyecto en el que no le dejaron tomar decisiones ni hacer ninguna toma como él quería. Y al ver el resultado final, y sabiendo que existe una versión más larga para los mercados europeos, queda claro que los estudios han metido mano a la película para poder venderla mejor. Eso explica porque todo es tan ambiguo, o porque de la nada Thoorop, de ser un matón malas pulgas, se convierte en un justiciero de corazón noble.
Es una lástima: Kassovitz tiene buen ojo para dirigir y aunque ya hemos visto miles de mundos futuristas caóticos, este no deja de ser fascinante y bastante bien ambientado. Se ve que la película tiene buenas ideas, pero están pésimamente comunicadas. Sólo queda esperar la versión original, para al menos poder entender algo, porque si no, no queda mucho por recordar.
domingo, agosto 24, 2008
Viaje al Centro de la Tierra
El 3D fue una de las tantas modas pasajeras que pasaron por Hollywood, principalmente en los ochenta y principios de los noventa. Películas como Tiburón 3, Viernes 13 Parte 3, Amityville 3D (todas aprovechando el mismo número) y más adelante, la sexta entrega de Pesadilla, encontraron maneras de lanzar todo tipo de objetos hacia el espectador, desde mandíbulas de cetáceo hasta un cráneo reventado cortesía de Jason Voorhees, y así hacer que el público salte de emoción en el asiento.Sin embargo, las películas resultaron unos bodrios, meras excusas para lanzar cosas en la pantalla; sin los simpáticos lentes rojiblancos de cartón, son dolores de cabeza asegurados, una certera irritación de la vista y ridículas en extremo. (Tiburón 3 de lejos tiene los peores efectos especiales que he visto) Así, el 3D desapareció tan rápido como llegó.
Aún así, la tecnología ha avanzado lo suficiente que ahora es posible filmar toda una película con el efecto tridimensional. Y así nace Viaje al Centro de la Tierra, una adaptación libre (muy libre) de la novela de Julio Verne, dirigida hacia un público infantil.
El viaje al centro de la tierra es una excusa para varias escenas de acción: una corrida con un tiranosaurio, una caída libre por un túnel, peleas con plantas carnívoras, una travesía por un mar repleto de pirañas gigantes y una alocada carrera por una mina que me hizo recordar horrores a la atracción de Volver al Futuro que había en los estudios Universal hace años. Y por supuesto, le llueven objetos al espectador: piedras, gotas de agua, llamaradas, en fin... hasta tenemos el honor de que Brendan Fraser nos escupa en la cara. Es interesante ver una película en este formato, pero en este caso, la novedad no puede soportar toda la duración.
Y es que más allá de su novedoso uso de la tecnología, el film no tiene mucho que ofrecer. No menciono la trama porque en este caso es lo de menos: un científico en busca de su desaparecido hermano, acompañado por el sobrino con el que se hace amigo y la linda rubia que obviamente es un interés romántico. Y nada más. Lo importante aquí son las escenas de acción, realzadas por el 3D y que, no se puede negar, tienen una gran imaginación, aunque estoy seguro que la novela de Verne da para algo tres veces más espectacular.
Es casi obligatorio ver esta película con los lentes. Si no, sus deficiencias se hacen mucho más aparentes, por más que los efectos (prácticamente todo es digital) sean bastante sólidos. Es perfecta para un público infantil, al fin y al cabo fue hecha para ellos: es un espectáculo de parque de diversiones e igual de olvidable. Para el resto, es una buena demostración de lo que puede lograr el 3D (confieso que salté del asiento unas cuantas veces), pero el formato todavía tiene que adaptarse bien al cine para funcionar del todo. Pero tiene potencial: imaginen una película de acción, con balaceras, explosiones y golpes, en este formato; ahora sólo falta que bajen el precio de las entradas porque por más novedoso y brevemente entretenido que puede ser, 25 soles es de todas maneras un abuso.
jueves, julio 10, 2008
Godard! 16

Otros tres meses, otro nuevo número de Godard! Pareciera que fue ayer (y unos cuantos posts) que escribí del número anterior, lo cual confirma que casi nunca actualizo este blog. Pero en fin...
En este número, un adelanto de uno de los blockbusters más esperados de la temporada, The Dark Knight de Christopher Nolan, la secuela de esta nueva y prometedora encarnación del Hombre Murcielago en el cine. Además, un repaso de la carrera de David Lean; desde Chile, el concierto del gran Ennio Morricone, una crónica sobre el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, y por supuesto, la esperada disección de lo más reciente en cartelera.
De venta en prácticamente todos los sitios donde venden revistas (sí: me da flojera escribir todos esos nombres) y al módico precio de 10 soles. ¡Batman se lo merece!
domingo, julio 06, 2008
WALL-E

La visión futurista presentada por Andrew Stanton no es muy distinta a lo visto en otras películas de corte post-apocalíptico: la tierra está desierta, las ruinas de la civilización humana enterradas bajo polvo y basura. La animación digital reproduce esto con tanta fidelidad y a escala tan grande que a ratos no parece animación; esto le da a las imágenes de desolación mucho más impacto.
La película es principalmente una historia de amor… entre dos robots: el tímido, inocente y arcaico Wall-E y la tecnológicamente avanzada (y bastante impaciente) EVE. La primera parte del film no tiene diálogos y sigue a dos pedazos de hojalata y aún así crea una simpática y humana relación, con nuestro robot haciendo mil torpezas para impresionar a su compañera. Wall-E y EVE cobran una humanidad que muy rara vez se ve en personajes robóticos.
La segunda mitad del filme, a bordo de una imponente nave-crucero espacial, es otra área donde la historia muestra madurez; se convierte en una velada crítica al consumismo, con humanos obesos postrados en sillas flotantes, sin siquiera saber donde están, mientras los robots hacen todo el trabajo. Un sedentarismo extremo, una crítica a nuestra cultura que cada vez se vuelve más dependiente de las computadoras y los productos en masa. Este posible futuro de la humanidad es algo chocante de ver, tratándose de un film animado: las personas son tan autómatas que los robots – Wall-E, EVE y las otras simpáticas máquinas en la nave tienen mucho más personalidad.
La segunda parte cambia de registro hacia una historia de aventuras mucho más convencional. Uno desearía ver más del cortejo entre los dos protagonistas, pero resulta obvio el porque del cambio, para que los más chicos no se impacienten con la relación muda entre dos máquinas en un mundo abandonado. Una concesión necesaria y al menos, la calidad de la película no decae. Es más, la segunda parte hace referencia a varios hitos de la ciencia ficción: el concepto de robots adquiriendo libertad de pensamiento data de las obras de Isaac Asimov o Stanislaw Lem; la llegada de Wall-E a la nave es un tributo, en imágenes y música, a 2001: Odisea en el Espacio. Y Auto, la computadora-navegador del crucero, es descendiente de HAL. No son referencias que uno se espera en una película infantil.
Con Wall-E, Pixar de nuevo ha puesto la vara alta en materias de animación, dejando en claro que una película no tiene que sacrificar inteligencia ni emoción para apelar a todo público. Es una obra madura, emotiva y con bastante magia (el viaje del robot a través del sistema solar es un momento poético), digna de los mejores filmes de ciencia ficción.

martes, mayo 13, 2008
Confesiones en una Sala de Cine

Claro, no está exenta de sucesos raros. El público que va al cine se ha constituido como una fauna con comportamientos propios, dignos de un documental del Animal Planet. De seguro alguien que lleva años yendo al cine ha podido quedarse con todo un historial de anécdotas, algunas que dan risa, otras que lo hacen cuestionarse porque va al cine en primer lugar. Haciendo memoria, puedo acordarme de varias.
Scream
Ver una película de terror con toda una fila de quinceañeras detrás es soplarse hora y media de gritos, canchita que te cae en la cabeza y patadas en el asiento sólo porque en la pantalla se abrió una ventana, pasó un gato o simplemente la música subió de volumen.
Sexto Sentido
Día de estreno de una de las películas más esperadas de aquel lejano año 99, sala llena. Minutos antes de develarse el gran giro de la película, el que algunos se estaban esperando y otros no, mi amigo no se contiene y grita: “¡Espera, el huevón está muerto!”. Lo que nos gritaron en ese momento prefiero no reproducirlo.
Aulas Peligrosas
Me di cuenta bastante tarde que las dos chicas (no muy agraciadas, por cierto) con las que fui a ver esta película sólo lo hicieron para venerar al entonces mocoso Elijah Wood. Entonces, cada vez que Mister Frodo aparecía en pantalla, gritaban y se ponían a meter bulla digna de una pajarería. Uno diría que estaban al borde del orgasmo. Un poco avergonzado, miré para un costado y me encuentro con tres primos sentados en la misma fila que estaban buscando con mala cara a la persona que estaba metiendo ruido. Trágame tierra.
Dragon Ball Z: La Película de noséquediablos
Esta si que es para tener vergüenza: tan fanáticos éramos yo y mi primo de esta bendita serie que corrimos a ver la película. El público a las tres de la tarde estaba conformado por un millar de mocosos ruidosos que preferían tirar basura por todas partes y correr por la sala lanzándose kamehamehas de mentira. Para remate, la película duró apenas una hora: un robo, considerando los altos precios que suele cobrar el Cinemark Jockey Plaza. Juré desde ese día no volver a ver películas animadas en el cine. Tan picados quedamos que volvimos esa misma noche a la función de las doce para ver cualquier cosa, que resultó ser Una Pareja Explosiva.
Titanic
Todos sabemos lo que fue Titanic: chicas que la vieron más de diez veces sólo para babear por Leonardo DiCaprio, todo el mundo llorando a mares y la maldita canción de Celine Dion sonando por todos lados. Esto le pasó al amigo de un amigo: tan mala le pareció la película, que en su mismo día de estreno salió enojado de la sala, se paró detrás de la cola para la siguiente función y gritó a todo pulmón: “¿Les cuento el final? ¡El huevón se muere!” Una de esas cosas que uno desearía haber hecho, o al menos haber estado ahí.
Voraz
Estaba en mi casa sin ganas de salir, cuando me llama un amigo para ir al cine. Me negué, pero tanto insistió que al final salí volando a Larcomar, que no me quedaba cerca. Llego y mi amigo está con una chica con la que estaba saliendo, dizque su enamorada, dejándome a mí de inesperado violín (Dicho sea de paso, una de las cosas más humillantes que se le puede hacer a alguien). Me vieron enojado, así que me dejaron escoger la película y ahí estaba Voraz, aquella comedia negra sobre caníbales en la Guerra Civil Americana. Con el diablo en el cuerpo, la escogí, les dije que era un drama de época y me entretuve como nunca; no así los tórtolos, que quedaron tan asqueados que se olvidaron hasta de agarrarse de la mano. La venganza es dulce.
Terminator 3
Hice una buena amiga por Internet y al momento de conocernos en persona, decidimos ir al cine. Por razones de tiempo, entramos a ver Terminator 3. Yo feliz, siendo gran fánatico; la película me encantó. Ni bien acaba, mi amiga me dice: “¿Tu viste las otras dos? Yo no.” Aprendí más adelante que hay películas más idóneas para llevar a una persona del sexo opuesto.
El Cubo
Me moría de ganas de ver El Cubo, una película caleta de ciencia ficción canadiense que apenas estaba en un par de salas. No sé porque, fuimos con un amigo al Jockey, donde obvio, no la estaban dando; entonces era cosa de ir al Pacifico, pero a mi amigo le dio un complejo de Marco Polo explorador y dado que no estábamos apurados, decidimos aceptar el reto de caminar hasta Miraflores. Casi tres horas después, llegamos exhaustos al cine y la película llevaba media hora de empezada. Usamos lo último de nuestras fuerzas para llegar a Larcomar, donde tampoco la estaban dando. Me debatí entre agarrar a cachetadas a mi amigo, o a mi mismo por atracar a la caminata, o simplemente desmayarme del cansancio. Fuimos a verla al día siguiente, esta vez en taxi, y valió la pena: se convirtió en una de mis películas favoritas.
La Lista de Schindler
Tenía creo nueve o diez años. ¿A que profesor se le ocurre llevar a un grupo de mocosos hiperactivos de nueve años a ver una película de casi tres horas en blanco y negro sobre el Holocausto? No me acuerdo de nada de esta película; tengo pendiente verla de nuevo algún día.
Liberen a Willy
En Honduras, en el campamento minero donde vivía, la ciudad más cercana estaba a dos horas; era costumbre entonces tomarse un fin de semana, ir a la ciudad, relajarse, hacer las compras y claro, ir al cine. Así fue como ví la película de la ballena, que no me pareció mala pero tampoco genial. Días después, acompañamos a una amiga de mi mamá a la ciudad de nuevo, y su hija quiso ir a ver Liberen a Willy. No me pude librar. Llegando de la ciudad, prendemos la tele y la estaban estrenando en cable. La hija quiso verla otra vez. Vi esta película tres veces en una semana, cada vez más mala que la anterior. Terminé odiándola, hasta el día de hoy.
Il Postino
Hay películas que uno siente las vio en el momento equivocado; aún no era lo suficientemente maduro como para entenderlas, tal vez; o era muy intranquilo como para ver películas digamos, más profundas. Eso me pasó con esta: me quedé dormido cuando Neruda le enseñaba a Massimo Troisi a escribir cartas de amor y cuando desperté, el cartero estaba muerto y la esposa vivía sola con el hijo.
Matrix Revoluciones
Con dos amigos hicimos algo bien de pueblo: vimos la película con nuestras bolsas tamaño Jumbo de Lay’s y Doritos, una botella de tres litros de Sprite y vasos de plástico que metimos en una mochila. Y por ahí creo que andaba con bolsitas de maní. Picnic improvisado, con la sala llena.
Leones por Corderos
No es buena idea ver una película que es puro diálogo sobre política teniendo una fiebre alta, con nauseas y mareos: una hora y media llega a parecer el triple
Sweeney Todd
Nada malo con la película; pero no sé que problema hubo que se demoró en empezar y el cine puso una vez tras otra un comercial bastante críptico de T-Copia, con fotos de gente como Einstein o Proust, un comercial barato y monótono que parecía hecho en PowerPoint. Después de veintitantos minutos de ver sin parar esas imágenes, con una somnífera música clásica de fondo. Resolví nunca en la vida ir a T-Copia, con quienes ya había tenido una mala experiencia cuando quise imprimir mi reportaje de título en tamaño tabloide y me mecieron por una semana solo para decirme que no podían. Para remate, estaba el infaltable 20 Pirata: me encantaría saber a quien se le ocurrió ese comercial para meterle soberana patada en el culo.
El Nominado
No pasó nada especial, pero no pierdo oportunidad de mencionar que está película chilena es una porquería de aquellas; aún no me creo el haber pagado entrada.
Creo que este tipo de anécdotas nunca se van a acabar. Pero eso es justamente parte del chongo de ser cinéfilo. Si es que quieren compartir anécdotas, bienvenidos sean.
lunes, mayo 05, 2008
El Hombre de Hierro

Iron Man es en verdad Tony Stark, un millonario fabricante de armas, dedicado a la vida fácil llena de lujos, mujeres, fiestas y alcohol; es capturado por insurgentes afganos, que lo obligan a construirles un arma. En vez de eso, Stark construye una armadura que le permite escapar y una vez de vuelta en casa, dedica sus esfuerzos a combatir la injusticia.
La película gana mucho con el perfecto casting de Robert Downey Jr como Stark; el actor es convincente en mostrar la transformación del magnate, de un playboy despreocupado a justiciero, trayendo al papel una buena dosis de humor y desenfado. Los más crueles dirán que un tipo tan asiduo a los excesos como Tony es un encaje perfecto para Downey, quien ha tenido sus roces con las drogas en el pasado; pero no se puede negar la calidad del actor, que le da una verdadera personalidad a Tony Stark. Gwyneth Paltrow, Terrence Howard y Jeff Bridges completan un talentoso reparto, pero es Downey quien se lleva la película; una oportunidad para uno de los mejores intérpretes de los últimos años de reinventarse y volver a las grandes ligas.
En la película priman los personajes por sobre otra cosa: se trata en verdad del propio Tony y su búsqueda de redención por los males que indirectamente ha causado, a través de su armadura. Pero una vez que se la pone y el héroe de la Marvel cobra vida, las escenas de acción son impresionantes; muy rara vez una película me asombra y divierte tanto y en este caso se justifica. Jon Favreau, actor, guionista y director más conocido por sus papeles cómicos, maneja la cámara como un experto y hace un buen debut dentro de una superproducción, con excelentes efectos especiales que menos mal, no opacan el relato ni se convierten en el actor principal.
El mundo de Iron Man es el de las grandes corporaciones, los negocios turbios, la rivalidad entre empresarios; el situar la película en este contexto, incluso con la presencia de rebeldes afganos que hoy en día es más que vigente, le da mucho realismo a la película (a pesar de tratarse de un hombre en un traje de hojalata), sin caer en la fantasía exagerada de otras adaptaciones de cómic; acá no hay escenas ridículas sin querer, como Tony Stark vestido de emo y bailando por la calle cual Tony Manero. Las ganas de contar una buena y pausible historia pudieron más e Iron Man es más que una historieta en movimiento; es una historia bien contada, entretenida, con excelente reparto, completamente cinematográfica.
Esta es la primera película que la Marvel produce por su cuenta, parte de un ambicioso plan de traer a todos sus personajes a la gran pantalla coexistiendo en un solo universo. Iron Man es un buen comienzo y a juzgar por ciertos detalles en el film que sólo entenderán los amantes del cómic – el papel que más adelante jugará Jim Rhodes, la existencia de SHIELD y la llamada “Iniciativa Avenger” – hay suficiente material para una buena serie. Esto es solo el comienzo y si la calidad se mantiene, aún quedan muchas aventuras para Tony Stark a futuro.

domingo, abril 27, 2008
Compra Godard! 15

Ya se encuentra a la venta el número 15 de Godard, celebrando los 80 años del Oscar con un ranking de las mejores ganadoras de la codiciada estatuilla. Incluye además artículos sobre dos de los grandes protagonistas de la más reciente edición, Paul Thomas Anderson y los Hermanos Coen, premiados por Sin Lugar Para los Débiles.
Además: una mirada al western moderno a propósito de El Asesinato de Jesse James, el centenario de Bette Davis y un repaso de la filmografía de Paul Verhoeven, y por supuesto, las acostumbradas críticas a la cartelera local.
De seguro ya la habrán visto en su supermercado o quiosco favorito, y ¡¡son sólo 10 soles!! ¿La compras o no? Call it, friend-o.