sábado, agosto 19, 2006

Bombas Humanas

Paradise Now de Hany Abu-Assad es la primera película palestina en ser nominada al Oscar (este año); la primera que yo haya visto y una que logra hacer algo que no creí posible: humanizar a unos terroristas.

Said y Khaled son amigos de la infancia reclutados para un atentado suicida en Tel Aviv. Con la promesa de alcanzar el cielo, ser recibidos por ángeles y estar más cerca a Dios, son seducidos a ponerse bombas en el pecho y cruzar hacia Israel a matar a miles de personas. Así, asistimos a todo el ritual de preparación: el entrenamiento, los disfraces, la preparación de las bombas, hasta la última cena de ambos jóvenes. Todo esto presentado por un ojo frío, sin frivolidades, austero y casi documental, lo que hace de todo mucho más chocante.

Es común ver en las noticias atentados donde algún suicida se quitó la vida y se puede pensar con mucha facilidad que esta gente no son más que unos fanáticos locos y asesinos; por lo menos esa es la imagen que vende, pero lo cierto es que el conflicto en Medio Oriente no puede verse en términos de blanco y negro y esto queda personificado en Said y Khaled. No son más que dos chicos manipulados por una prédica sin sustento, que sólo alimenta la violencia, una manera de vida en la que creen fervientemente sin entender bien el porqué. Ambos tienen distintos motivos para ofrecerse para el atentado, aunque se basan en lo mismo: un escape del peligroso estilo de vida en una Palestina en constante conflicto, donde bombas que caen son cosa de todos los días.

No estoy apoyando actos de terrorismo (vengan de quien vengan, me parecen aberrantes), pero debo felicitar a Abu-Assad por tratar este tema con seriedad, sin glorificarlo ni echando mano de recursos inútiles como pirotecnia, romance o melodrama: es una presentación simple, bastante dificíl de ver no por contar con imágenes fuertes, sino porque el tema en sí es algo muy chocante: ver a dos tipos normales, con familias que los quieren, dispuestos a entregar sus vidas a una causa ciegamente, sin pensar que tal vez con eso no se llegue a ninguna parte. Khaled lo resume bastante bien al final: "Nosotros los matamos, ellos nos matan, y esto nunca se va a acabar".

Paradise Now es un filme interesante por presentar el conflicto en Medio Oriente desde un punto de vista que nadie nunca suele considerar, ni que los noticieros nos dejan ver: de como gente normal se ve obligada a hacer las cosas más horrendas. Hay que tener nervio para ponerse una bomba encima y explotar, pienso yo. ¿Que es lo que motiva a esta gente? Este film pone a pensar sobre el tema.

lunes, agosto 14, 2006

Godard! 10 a la venta!!


Otra publicidad gratuita... acaba de salir a la venta el nuevo número de la revista Godard!, para todos los amantes del buen cine...

En este número: un completísimo dossier con las películas exhibidas durante el reciente Festival ElCine de La Católica; entrevista a Magaly Solier, la joven protagonista de Madeinusa; un ensayo sobre "Saló" de Pier Paolo Pasolini, tal vez una de las películas más perturbadoras de la historia (según me dicen); un extenso informe sobre la más reciente edición del festival de Cannes, además de comentarios sobre la cartelera actual.

Así que corran a su quiosco o supermercado de preferencia y lean el nuevo número... Godard! sigue creciendo...

viernes, agosto 04, 2006

10º Festival ElCine: La Inauguración

Llegué ayer al antiguo Cine Metro en el centro de Lima, para la inauguración del décimo Festival de Cine Latinoamericano de la PUCP. Este año es la primera vez que me sumerjo de lleno en el festival, en otras ocasiones no me organizaba a tiempo para poder ver ninguna película y para cuando quería comprar entradas, no quedaba nada (mi récord: la única película vista en este evento anteriormente fue la chilena La Fiebre del Loco). Ahora, avalado por mi experiencia en la revista Godard! y una oportuna credencial de prensa, la historia es otra.

Luego de dos semanas de funciones de prensa de todas las películas en competencia (igual no se compara a ver la película con el público general, el ambiente es otra cosa), arrancó la cosa en serio. La Plaza San Martín estaba iluminada por reflectores y en la puerta se aglomeraban dos colas de periodistas, gente común y la fauna de Chollywood. Obedeciendo al típico caos y desorden limeño, estas colas se derramaban por sobre la pista, parando a una interminable cola de taxis y ambulantes. Tras una larga espera, me enviaron arriba al segundo piso, a lo que antes solía llamarse mezzanine (según mi padre). En poco tiempo el edificio se abarrotó de faranduleros. Con lo viejo del edificio, capaz que se venía abajo todo.

El espectáculo se inició con un número teatral de un grupo que era como la versión lorcha de Stomp; bastante entretenido. Luego se dio paso a discursos, de un charro representante de Claro que recordaba los días de Pedro Infante y el de Siomi Lerner (el que no es corrupto). Después vinieron los spots del festival hechos por directores peruanos: Aldo Salvini, Eduardo Mendoza, Claudia Llosa y Josué Méndez. Las palmas definitivamente para la contribución de Llosa, aunque Salvini tenía su gracia. Luego de más números artistícos (donde se armó una combi en pleno escenario en menos de dos minutos), siguieron los discursos. Homenajes para Jorge Suárez y Heddy Honigmann, a quienes no conozco pero ni en pintura, además de un emotivo recordatorio a los que nos dejaron en los últimos meses, incluyendo a Ricardo Fernández, Juan Pablo Rebella y Fabián Bielinsky - se me escapó la lágrima.

Con mucho humor, en un discurso bastante corto para lo que suele hacer, Edgar Saba dio por iniciado el encuentro cinematográfico, evitando también repetir su ya conocida historia de como, en un viaje, él y Alonso Cueto durmieron juntos (ya he escuchado ese sonsonete unas cinco veces). Nuestro gran cineasta, Francisco Lombardi, tomó así el escenario para presentar su nueva película, Mariposa Negra. Motivo de orgullo: primera vez que abría el festival una película peruana en estreno mundial, había que reconocer el esfuerzo de Pancho y su equipo en haberse apurado para terminarla a tiempo. Advirtió que no era una versión definitiva y aún le quedaban cambios por hacer - poniendo el parche antes de la herida.

Seré brutalmente honesto: Mariposa Negra es un bodrio de aquellos. Mala hasta más no poder. Repleta de traspiés. Un asco. ¿Se entiende? Después de dos horas sentado en aquel viejo teatro donde el sonido apenas se escucha, salí con una sensación amarga. Yo siempre he sido fan de Lombardi. Reconozco su habilidad. Dos de sus películas están entre mis favoritas de todos los tiempos (La Boca del Lobo y Tinta Roja). Me cuesta creer que fue ese mismo Pancho responsable de esto. Cuando leí Grandes Miradas, de Alonso Cueto, me pareció un muy buen libro, digno de llevarse al cine. La trama - un juez anticorrupción es asesinado por la dictadura y su novia buscará vengarse del propio Montesinos - es tratada con seriedad, y al caracterizar en el libro a tristemente célebres personajes como Fujimori, el Doc, Laura Bozzo o la Pinchi Pinchi, Cueto logró darle un buen contexto a la historia y contarla con la seriedad apropiada para el caso.

La culpa no es de la novela, es de Giovanna Pollarollo y su deficiente guión. En el libro, cuando Gabriela afirma que matará a Montesinos, uno piensa: "Mira tú, está decidida la mujer". Cuando Melania Urbina lo dijo, el público estalló en risas - no creo que ese era el efecto deseado. Esta versión de la historia es una pobre comedia no intencionada, imposible de tomar en serio, filmada sin ningún estilo, con diálogos sacados de telenovela y actuaciones pobres. Los actores locales aún no se despegan de ese disfuerzo y teatralidad que siempre muestran. Hay excepciones, por supuesto, pero en general así suele ser el estilo por estos lares: exagerar.

Hasta Gustavo Bueno, uno de los mayores referentes actorales del país, entrega aquí una interpretación disforzada y falsa de un personaje que a la larga, no aporta nada al relato. ¿Donde quedaron Gamboa, el Teniente Roca? Parece ser que su estadía en Así es la Vida lo ha atrofiado, porque aquí actúa exactamente igual - pero una serie no es lo mismo que un largometraje. Se ve horrendo.

Melania Urbina, sin ser una genial actriz, sale a mi juicio bien parada de esta debacle, más que nada porque luce regia en todas las escenas. La historia de Alonso Cueto se merecía mejor que esta aburrida ridiculez. Y el ánimo de la mayoría de los asistentes a la salida así lo confirmaba: de funeral. Una total decepción para el cine peruano, que confirma con esta película su falta de industria. Nuestros actores se merecen guiones mejores, o de lo contrario, van a seguir en la misma mediocridad.

Si sueno demasiado duro, disculpen. Pero siempre soy el primero en apoyar las producciones nacionales, me gusta darles una oportunidad, y con algo así de pobre, pierdo las esperanzas. Eso pasa cuando uno se hace expectativas.

Así, arrancó esta edición del festival. La ceremonia, salvo por la película, fue bastante entretenida y prometedora. Quedan nueve días de cine, y sólo puede mejorar.

sábado, julio 29, 2006

El Hombre del Tiempo

Dave Spritz (Nicolas Cage) es el "hombre del tiempo" para una televisora local en Chicago, a punto de conseguir un lucrativo ascenso en televisión nacional, en Nueva York. Un trabajo simple, que paga bien: Dave es un éxito, pero detrás de la sonrisa de oreja a oreja que proyecta ante cámaras, está un tipo deprimido y a punto de reventar.

El Sol de Cada Mañana, de Gore Verbinski (Una estúpida traducción de The Weather Man) es un caso clarísimo de publicidad engañosa. Al ver el avance, donde Nicolas Cage mete la pata al olvidarse de una salsa tártara o es ametrallado por comida rápida, uno se espera una comedia para matarse de risa, pero el film es completamente distinto. Es el tipo de película que lo bajonea a uno por completo si es que no sabe de que se trata.

Dave Spritz es un personaje peculiar. Si bien en su vida laboral se encuentra en la cresta de la ola, todo un hombre de éxito (con un trabajo que muchos consideran inútil), su vida personal es un completo desastre: su matrimonio se fue a pique, su esposa tiene una relación nueva, su hijo está en rehabilitación por drogas, su hija tiene problemas de autoestima, su padre está muriendo de cáncer y la gente en la calle lo agrede apenas lo ve. Como resultado, Dave está deprimido, siente que su vida no va para ninguna parte y que todo lo que hace está condenado a fracasar. No es un mal tipo, sólo que es propenso al egoísmo, a abrir demasiado la boca y deprimirse solo.. El tipo de persona que dan ganas de cachetear para que se ponga las pilas, es aquel tipo que te llega a latear con su negatividad si pasas mucho rato con él. Al final, uno es amigo de Dave por pena más que otra cosa. El tipo de personaje patético que Nicolas Cage puede interpretar bien y en este caso, lo logra con creces.

No, este film no es una comedia. Aunque tiene instancias de humor negro (negrísimo), es más un drama bastante triste sobre un hombre que solito se ha puesto en un hoyo y no sabe como salir. Las cosas no le han resultado como quería y en vez de asumir y tratar de vivir la vida como harían muchos, sigue inmerso en su propia miseria, amargado con el resto del mundo. Al final, puede que exista una esperanza para Dave, pero no todo en la vida es fácil. Los momentos de humor logran aliviar lo que en otras manos sería un dramón para deprimir a cualquiera y de cierto momento, muestran a Dave como un tipo con errores, algunos fatales, pero no por eso un mal tipo, alguien que quiere hacer las cosas bien pero no tiene idea como.

Gore Verbinski se ha paseado por todo tipo de géneros: acción, aventura (Piratas del Caribe), comedia (Mouse Hunt) y terror (El Aro) y aunque hasta ahora no muestra algo parecido a un estilo personal, una película como The Weather Man da fe de que puede hacer mucho más que descerebrados filmes de efectos especiales. Buen drama, que tiene mucho más que ofrecer de lo que mostraban los avances de comedia tonta. Recomendable.

Claro que no es para todos los gustos, porque alguien como Dave Spritz puede ser bastante odioso - algunos preferirán sólo apagar el televisor.

lunes, julio 24, 2006

"Bolivia"... y lo último de NCA

He visto tantas películas argentinas en las últimas dos semanas, que para ahorrar espacio le dediqué a algunas unas pequeñas reseñas. Sin embargo, creo que una película como Bolivia, de Adrián Caetano, se merece un artículo propio. Está primera en mi ranking de las diez mejores, y con buena razón.

Con bajo presupuesto, filmada en blanco y negro y en su mayoría en una misma locación, Bolivia cuenta la historia de Freddy, un inmigrante boliviano que trabaja en una cafetería en Buenos Aires, con la firme intención de ganar suficiente dinero para traer a su esposa y a sus tres hijas a Argentina y establecerse. La presencia de Freddy, sin embargo, no es bien vista por los habituales parroquianos del lugar, que, enfrentados al desempleo y la desesperanza causados por la crisis económica, no ven con buenos ojos el que un extranjero venga a tomar los pocos trabajos que quedan.

Esta película ha sido comparada con Haz lo Correcto, de Spike Lee y en efecto, es como una mini-versión de aquel recordado drama, haciendo un válido y crudo comentario sobre el racismo. La tensión por la presencia de Freddy en la cafetería - representada por el Oso, uno de los tantos desdichados golpeados por la crisis, desempleado, sin dinero, lleno de deudas y con un juicio a cuestas que amenaza con quitarle hasta la camisa - va en constante aumento hasta desembocar, al igual que la destrucción masiva en la pizzería de Sal, en un chocante y brutal suceso (que, dadas las circunstancias, igual se ve venir, pero no por eso es menos efectivo), pero en menor escala.

Tampoco aquí se puede señalar con el dedo a algún culpable de la tragedia. Los parroquianos del lugar actúan motivados por la desesperanza y la frustración: no son conscientes de sus actos. Y Freddy tampoco es ningún santo. A pesar de tener buenas intenciones, no tiene reparos en engañar a su esposa con una compañera de trabajo, una paraguaya en su misma situación. Y cuando decide contratacar en un arranque de furia, se da cuenta que las puertas se le cierran y no le quedan muchos aliados. Su propio jefe sólo lo soporta por ser mano de obra barata.

Con pocos recursos y en poco tiempo, Caetano logra captar un problema vigente no sólo en Latinoamerica, sino en todo el mundo, el de el racismo y como la xenofobia puede llevar a las personas a atacarse entre ellos y todo el mal que pueden causar. En este caso se trata de una humilde cafetería bonaerense pero no es dificíl pensar que algo así puede ocurrir en todos lados, una intolerancia entre pueblos exarcebada por la realidad que es bastante injusta. Por su impecable factura técnica, por su naturalidad y por las reflexiones a las que invita en torno al tema, Bolivia es de visión obligada.

* * *

Y bueno, con la obra de Caetano ha finalizado mi viaje a través del Nuevo Cine Argentino, del que no sabía casi nada y que me ha dejado una muy buena impresión. Por si les interesa, he aquí la lista final de las diez mejores, entre las casi treinta obras que vi, todas altamente recomendadas.

1. Bolivia
2. Nueve Reinas
3. El Aura
4. Los Guantes Mágicos
5. Pizza, Birra, Faso
6. El Bonaerense
7. Familia Rodante
8. Mundo Grúa
9. El Amor (Primera Parte)
10. El Asadito

La gran mayoría ya las he comentado en esta página. Si buscan algo distinto, una buena muestra de cine latino, con estas no se equivocan.

martes, julio 18, 2006

Otra Vez... Cine Argentino

Para los que lo estaban extrañando... otra pequeña muestra de Nuevo Cine Argentino. Ya a este paso me voy a vivir a Buenos Aires mañana.

Pizza, Birra, Faso (1998) Dir.: Bruno Stagnaro y Adrián Caetano

Un grupo de marginales recorre las calles de Buenos Aires en este crudo drama criminal. Córdoba, Pablo, Frula, Megabom y Sandra son delincuentes de poca monta que dependen del robo para subsistir día a día. Como muchos otros, para este grupo sólo existe el hoy, no tienen grandes planes más que sobrevivir a base de "pizza, cerveza y cigarros", como reza el título. Sólo esperan aquel milagro que les depare un mejor futuro, sin encontrarlo. Realistico filme con un desenlace trágico pero esperado: cuando uno vive al margen de la sociedad, no queda otra salida más que arriesgarse y el precio que se paga es alto. Buen debut en conjunto de Caetano, quien luego se consagraría como una de las voces principales del Nuevo Cine Argentino.

El Asadito (2000) Dir.: Gustavo Postiglione

Película simple, corta, filmada en blanco y negro, cámara en mano y sin mayores pretensiones que contar una buena historia: un grupo de amigos se reúne para un "asado" y a medida que avanza la jornada, saldrán a la luz algunos secretos guardados. Entretenida, casi como una obra teatral. Un filme que logra hacer mucho sólo a base de diálogos, que pueden sonar banales pero que representan bien la interacción entre un grupo de personas como tú y yo. Para algo tan simple, salió bastante bien, lo que da para pensar como es que el cine argentino es capaz de algo tan bueno. Al terminar la película, Mario lo dijo mejor que nadie: "¿Por que el cine peruano no puede hacer algo así?" Si es tan simple...

Como un Avión Estrellado (2005) Dir.: Ezequiel Acuña

Una historia de amor adolescente: Nico, un chico distraído y algo lento que trabaja en una veterinaria y aún no se recupera de la muerte de sus padres un año antes, conoce a Luchi, una chica alegre y despreocupada. De ahí se sucede una historia de amor que al final, será marcada por la desilusión. No sé que pensar de esta película: Acuña tiene oficio pero lo cierto es que no tiene mucho que contar, es a ratos pretenciosa sin tener que serlo, aunque tiene sus buenos momentos. Un caso en el que el resultado no es la suma de las partes. Prefiero verla como una comedia, porque Nico es un muermo (basta con ver sus gestos) y Luchi, aunque un amor, es bastante extraña - usar a tu conejo mascota como si fuese un muñeco de ventrílocuo es razón suficiente para que se rían de tí. Viendola así, salva.

Ya llevo 20 películas en poco más de una semana y me sorprende el oficio que hay dentro del cine argentino. Tienen industria en ese país, una pena que en el Perú aún no puedan entregar obras de esta calidad. Pero bueno, es lo que hay.

viernes, julio 07, 2006

Cantando en Nueva York


Desde su estreno en 1996, Rent ha sido una de las obras más celebradas (y longevas) en Broadway. Escrita por Jonathan Larson, quien falleció pocos días antes del estreno, ha ganado numerosos premios, como el Tony o el Pulitzer y fue responsable de atraer a mucho público joven al teatro. Hasta hoy, existe un dedicado grupo de fanáticos de la obra.

Con estos antecedentes, una adaptación al cine parecía tener el respaldo asegurado, pero su estreno en el 2005 fue todo lo contrario: pasó sin pena ni gloria por la taquilla (tuvo la mala suerte de competir con Harry Potter y sus amiguitos magos) y los criticos la despedazaron sin miramientos.

Nunca he visto la obra original, hace siglos que no voy al teatro (lo que más me acuerdo de haber visto es una de esas comedias vulgares con Ricky Tosso) y no me gustan mucho los musicales - aun no me cabe en la cabeza el que se pongan a cantar y bailar sin razón aparente. Aún así, Rent fue una grata sorpresa, un drama que trata temas que al principio uno no asocia con musicales alegres.

Es la historia de un grupo de bohemios neoyorquinos luchando para salir adelante: Mark, un aspirante a documentalista; Roger, un músico frustrado y VIH positivo; Mimi, una bailarina exótica adicta a las drogas; Joanne y Maureen, una pareja de lesbianas con problemas en su relación; Tom, un profesor gay también con VIH y enamorado de Angel, un travesti enfermo de sida; por último, está Benny, antes amigo del grupo que ahora es dueño del edificio donde viven y amenaza con echarlos a la calle si no pagan el alquiler. Todos personas que intentan superar la desesperanza que los rodea y sólo encuentran consuelo con ellos mismos, viviendo cada día como si fuese el último.

La adicción a las drogas, la pobreza, la homosexualidad y el sida son sólo algunos de los temas que toca esta obra, que en su época fue transgresora en el circuito teatral: una época en la que la sexualidad era aún tema tabú y el sida no era de conocimiento general. Hoy en día puede no tener el mismo impacto, pero son temas que se mantienen relevantes.

Rent es en realidad un drama serio, pero contado a través de la música. Y no es del tipo alegre y jovial, donde todos los problemas se solucionan con una canción. Son personajes con problemas, sufriendo y buscando algo que los llene y que justifique pasar el mal rato. Los números musicales, desprovistos de cualquier adorno o lujo, no son a gran escala: son más bien intímos, filmados en locaciones veridícas en Nueva York y que avanzan bien la historia. Quedan varias canciones para el recuerdo, como "Seasons of Love", cantada al inicio por todo el reparto en un escenario vacío, en un homenaje a la obra original; y "Will I", emotivo número cantado en un grupo de apoyo para enfermos de sida. Su presentación simple y honesta me arrancó lágrimas - y no me averguenza decirlo.

Se le puede acusar de manipuladora, de buscar la lágrima fácil; pero lo cierto es que Rent es un drama antes que un musical, que más bien da un mensaje esperanzador para sus personajes a través de sus canciones. Una prueba de que un musical no tiene que ser frívolo e infantil y que puede tocar temas importantes con seriedad. Yo, que no suelo disfrutar de los musicales, me llevé una muy grata impresión. La banda sonora está de antología; uno de esas joyas que hay que tener.

Ahora si alguien quiere ser dadivoso y me paga un viaje a Nueva York, no me quejaría. Ver la obra en un teatro debe ser una experiencia única.

domingo, julio 02, 2006

Fabián Bielinsky (1959-2006)


Con gran tristeza recibí la noticia del fallecimiento del director argentino Fabián Bielinsky, víctima de un paro cardíaco en Sao Paulo.

Bielinsky fue director de la genial Nueve Reinas, un entretenido y enredado film sobre una pareja de estafadores y una película que considero un clásico en el cine latino moderno. Con su segunda película, El Aura, que tuve la oportunidad de ver en Sundance, Bielinsky cambió completamente de registro para entregar un intrigante y bien realizado film noir sobre un tímido taxidermista que sin querer acaba metido en un crimen en la Patagonia.

Ambos proyectos dejaron expectativas por lo que Bielinsky haría después; ya se le notaba como un realizador camaleónico, perfectamente capaz de abarcar cualquier género y darle un toque distintivo. Yo por lo menos me volví fanático luego de ver El Aura y me prometí estar a la espera de cualquier proyecto futuro.

Tuve la oportunidad de conocer a Bielinsky en Sundance; aunque sólo conversamos por unos minutos, fue sumamente amable, sencillo y a pesar de la cantidad de halagos que le di por la película, bastante humilde. Fue uno de los mejores recuerdos que guardo del festival y por ello, la noticia me da mucha pena.

El cine argentino y porque no, el cine latinoamericano, ha perdido a uno de sus realizadores más prometedores; Fabián Bielinsky tenía aún mucho que dar en el ámbito cinematográfico. Pero al menos, deja de legado dos excelentes películas altamente recomendadas, testimonio de la habilidad de este genial director.

martes, junio 27, 2006

Más Cine Argentino

Siguiendo con la maratónica serie de Nuevo Cine Argentino, acá otras reseñas para tres filmes bastante variados...

Tan de Repente (2002) Dir.: Diego Lerman

Marcia es una gorda soñadora y solitaria, con una vida sin sobresaltos, hasta que conoce a Lenin y Mao, una pareja de lesbianas que primero la raptan y luego la acompañan en un viaje donde las tres aprenderán mucho sobre sí mismas. ¿Por que la gordita acepta? Para darle un poco de emoción a su gris vida, la promesa de aventuras y lo desconocido. Lo que al principio parte como una especie de thriller (esas dos lesbianas llegan a dar miedo y más de una vez pensé que Marcia no iba a salir viva del viaje) cambia de registro una vez las chicas llegan a Rosario para convertirse en un gentil drama donde las verdaderas personalidades salen a la luz y provocan grandes cambios. Una de esas peliculas donde pareciera no sucede nada, pero todas las acciones son internas: para los personajes, son cambios monumentales. No es el tipo de película que suelo ver, pero interesa y Lerman tiene mérito al poder volver simpáticas a dos dykes francamente desagradables.

Balnearios (2002) Dir.: Mariano Llinás

Un viaje a través de los pintorescos balnearios de la costa argentina es lo que propone este documental. Sitios que se han mantenido igual con el paso de los años, que sólo viven de verdad en temporadas de verano. Es una divertida mirada a las costumbres y los habitantes particulares de estos sitios, un universo ajeno al mundo exterior . Tras ver historias como un pueblo con la mitad de sus calles bajo el agua, o un majestuoso hotel con un sórdido pasado, uno queda con las ganas de ver más, pero es bastante entretenido. Presentado con afecto, es como una añoranza por estos balnearios que subsisten a pesar de que el resto del mundo los dejó atrás y como para reforzar esto, parece filmado por lo menos hace 20 años y narrado por alguien que a ratos parece estar emulando las poesías de Neruda.

Esperando al Mesías (2000) Dir.: Daniel Burman

Al principio me costaba entender de qué trataba esta película, hasta que me di cuenta que la trama es lo de menos. Cuenta las desventuras de dos personajes distintos afectados por la crisis económica argentina. El primero es Ariel, un joven de origen judío bastante apegado a esta comunidad, hasta que consigue un nuevo empleo que le abre las puertas de un mundo que él consideraba pequeño y le hace replantearse su futuro; luego está Santamaría, un ex empleado de banco que acaba sin empleo y en la calle, donde deambula tratando de ayudar a otros devolviendo documentos perdidos. El problema es que Burman nunca logra relacionar bien estas dos historias y ninguna de las dos logra levantar vuelo. Al final, lo que queda son algunos momentos entretenidos y una intíma mirada al estilo de vida de la comunidad judía en Buenos Aires. Si es que habia algúna segunda lectura o simbolismo, no los capté (aunque esto tal vez sea porque la vi en la mañana luego de haber madrugado y me moría de sueño). Por lo menos, hay tortilleo...

El cine argentino parece tener algo para todos los gustos. Para los interesados, bien valdrá la pena chequear estos tres filmes. Yo, por mientras, sigo con la (imposible) meta de ver una lista de 30 filmes gauchos antes de la quincena de julio...

miércoles, junio 21, 2006

Nuevo Cine Argentino

Como parte de un futuro artículo en la revista Godard!, cayeron en mis manos cuatro producciones del llamado "Nuevo Cine Argentino". No voy a tratar de explicar en qué consiste, ya que mi experiencia con el cine gaucho es bastante limitada. Pero lo cierto es que, para descansar un rato de producciones hollywoodenses, estas películas me gustaron bastante. Aquí, unas reseñas para cuatro filmes muy bien recomendados.

Un Oso Rojo (2002) Dir.: Adrián Caetano

Oso (Julio Chávez) es un criminal que ha salido de la prisión después de siete años, por matar a un policía durante un robo. De vuelta en una Buenos Aires convulsionada por la crisis económica, Oso tratará de reconectarse con su familia, especialmente su pequeña hija a quien no conoce. Y si piensan que en algún momento Oso acabará de nuevo metido en la vida delictiva de la que se está tratando de alejar, no se equivocan: estas películas sobre criminales que buscan la redención e irse por el buen camino son fórmula conocida, sólo que esta vez aplicada a la realidad argentina. Este sabor latino le aporta bastante frescura al asunto, que a pesar de caer en lugares comunes del género gana mucho centrándose en la naciente reláción entre el duro y callado Oso y su inocente hija. Julio Chávez brilla en una correcta actuación y para los más inquietos, hay algunas cuantas balaceras para subir el pulso.

Familia Rodante (2004) Dir.: Pablo Trapero

Una mirada a una tipíca familia de clase media de Buenos Aires, que parten en un improvisado road trip hacia Misiones para una boda. Dicen que si juntas a un grupo de personas en un espacio reducido por un tiempo prolongado, lo más probable es que se empiecen a decir cosas y ciertos sentimientos y secretos salgan a la luz. Lo mismo le ocurre a esta masiva familia: infidelidades, amoríos y distintas formas de pensar chocan en un viaje donde el destino no importa, sino lo que se vive. El estilo casi documental y el uso de actores no profesionales (la matriarca de la familia es la abuela de Trapero) realzan el sentimiento de estar viendo escenas de la vida real, con un grupo de gente que bien podrían ser nuestros vecinos. Y al igual que la realidad, no existen resoluciones concretas. Los percances que sufre el conjunto pueden parecer banales, pero son un fiel reflejo de lo que es la vida normal.

Los Guantes Mágicos (2003) Dir.: Martín Rejtman

Tenía toda la pinta de ser una de esas películas lentas de cine arte pretencioso, pero este film de Rejtman resultó ser una grata sorpresa. Es una hilarante comedia sobre un callado taxista llamado Alejandro, fanático de la música disco y enamorado de su auto de segunda mano, que en su búsqueda de un sentido para su vida se cruza con un grupo de personajes únicos: un actor porno adicto al fitness; un músico frustrado que obliga a todos a escuchar su único (y horrendo) CD; una chica fármacodependiente y en perpetua depresión, entre otros, todos metidos en una serie de enredos para salir adelante en una Buenos Aires golpeada por la crisis. Pudo ser una farsa ridícula, pero Rejtman trata a sus personajes con cariño y a pesar de sus excentricidades, parecen personas de carne y hueso, lo que le da al film una buena carga dramática. Un irreconocible Vicentico de los Cadillacs hace buen papel como el patético pero simpático Alejandro.

Un Año sin Amor (2005) Dir.: Anahí Berneri

Es 1996 y Pablo Pérez, un escritor gay enfermo de Sida recorre las calles de Buenos Aires en busca del amor verdadero, creyendo que no le queda mucho tiempo de vida. Pronto acaba metido en todo el submundo del sadomasoquismo, donde encontrará alivio a sus impulsos pero también serias decepciones. Esta película no es para todos los gustos, al mostrar el mundo gay bonaerense, desde cines porno, discotecas, hasta las fiestas S&M donde la cámara no esconde ningún detalle. Es mostrado tal cual es, desde la óptica de un joven soñador que no encuentra lo que busca. El mismo Pablo escribió un libro sobre sus duras experiencias con la enfermedad y fue el responsable de adaptarlo para el cine junto a la directora, lo que da como resultado un testimonio veridíco, a ratos dificíl de ver pero interesante. Ya quisiera Jaime Bayly escribir algo así de real, en comparación sus novelas sobre gays confundidos en una ciudad que no los quiere parecen telenovelas ridículas. Interesante, para los que quieren saber sobre el tema, pero de nuevo, no para todos los gustos.

Esta fue mi primera exposición al trabajo de estos directores, y fue bastante grato. El artículo implica ver muchas películas más, por lo que parece habrá más recomendaciones dentro del variado cine argentino de calidad. Cuatro filmes distintos entre sí, pero de visión obligada.

martes, junio 13, 2006

Once y Catorce

Desde que salió Pulp Fiction en 1994, varios directores han tratado de copiar el estilo fílmico de Tarantino en contar varias historias que se entrelazan en momentos claves y en desorden cronólogico. La gran mayoría de estos filmes también han sido tachados de copias baratas con pocos méritos, salvo excepciones como la genial Amores Perros de Gonzalez Iñarritu (que más allá de la estructura era completamente distinta).


11:14, del nóvel director Greg Marcks, es una de las más recientes en recibir influencias tarantinescas. Parte de una premisa simple: los eventos que llevan a un accidente en un pequeño pueblo y el grupo de gente que se encuentran metidos en el asunto. Mostrando 15 minutos en las vidas de un variopinto grupo de personajes, todos con distintos puntos de vista, Marcks logra construir un sólido divertimento en 90 minutos, claro que sin criminales ni balaceras ni nada que se parezca a los filmes de Tarantino.

En este caso, es una mirada de todo lo que puede suceder en uno de esos pueblos bicicleteros gringos en donde a primera vista no sucede nada, pero donde todos tienen sus propios secretos y motivos. Un padre sobreprotector, un conductor ebrio, un aspirante a ladrón, una chica más fácil que la tabla del cero, un sufrido policía y tres mocosos en una noche de diversión, entre otros, se cruzan en un momento fatidíco donde el destino y la ironía juegan un papel importante. Todo en un pueblucho tranquilo y apacible en algún rincón de Estados Unidos.

Estrenada en Lima con la horrenda traducción de Hora de Morir, puede dar la impresión de ser un fuerte drama o una película de suspenso, cuando en realidad se trata de una suerte de comedia negra (uno de los elementos claves de la trama es un pene cercenado de la manera más irreal posible), donde las coincidencias y la mala suerte se apiñan a cada rato. Lo divertido de este film es juntar las piezas del rompecabezas y ver la habilidad de Marcks para tejer varias historias en un solo momento de manera tan eficiente.

En estas épocas, donde la cartelera es dominada por los desechables entretenimientos del verano estadounidense cargados de efectos especiales y pocas sorpresas, algo como 11:14 representa una sana alternativa dentro de la poca variación del circuito local. Entretenida.


jueves, junio 08, 2006

En el sexto día del sexto mes del sexto año



De niño, me acuerdo de haber visto La Profecía de Richard Donner repetidas veces y cada una de ellas me daba escalofríos. La idea de que un inocente niño sea el Anticristo puede sonar bastante idiota (a menos que seas un fanático religioso que se sabe la Biblia entera) pero considerando que yo era un impresionable niño en aquellas épocas, esa música apocaliptíca, los benditos Rottweilers y la manera cruda en que la historia del pequeño Damián era presentada (no me costaba creer que podría pasar de verdad) fueron suficientes para hacer que hasta ahora, me acuerde con claridad de toda la película.

Y ahora, Hollywood nos presenta un remake y me tengo que preguntar: ¿Para que? El film de Donner tenía sus fallas, pero es un merecido clásico y en verdad, ¿es necesario hacerlo otra vez? Considerando que en aquella época los temas satánicos se habían vuelto populares gracias a filmes como El Bebé de Rosemary, pero hoy en día pasan desapercibidos, no creo tener respuesta.

Pero algún ejecutivo hollywoodense tuvo la brillante idea de aprovechar la fecha satánica: el 6 de junio del 2006, el famoso 666, la marca de la Bestia. Así, el martes fue día de estreno, algunas madres asustadas querían demorar su fecha de parto ("No vaya a ser que mi hijo resulte ser el hijo de diablo, pues hija") y las salas se llenaron al tope. La publicidad resultó y ahora entiendo porque quisieron hacer el remake en primer lugar.

¿Y la película? Bueno, no es mala, pero es EXACTAMENTE IGUAL a la anterior. La historia es la misma, los personajes los mismos y cualquiera que creció con la de Donner sabe de sobra que va a pasar, es como ver la misma película de nuevo, pero con mejores efectos, un estilo directorial más acorde con las nuevas generaciones (osea, más frenético) y algunos intentos de actualizarla para esta época - al parecer, el atentado de las Torres Gemelas y el tsunami en Asia fueron señales del Apocalipsis.

Por ello, La Profecía me dio lo mismo. Aún tengo esos recuerdos de infancia intactos, así que no me dio miedo (salvo unos tres momentos en los que pegué un salto hasta el techo), sabiendo que iba a pasar: el cura va a ser clavado al suelo por un asta y el fotógrafo va a ser decapitado de la manera más espectacular posible. Acá no hay una hoja de vidrio, pero no la hicieron mal. Y al menos, en ambas versiones, los mocosos llegan a dar miedo, aunque él nuevo Damián sólo tiene que hablar poco y poner cara de estreñimiento severo.

Esta película ha sido hecha sólo para aquellos que son demasiado jóvenes para recordar la original - y para hacer plata con una campaña publicitaria bastante obvia, que parece está dando resultados. Yo personalmente me quedo con la original, que tampoco será una obra maestra, pero me da cierta nostalgia y de seguro trae recuerdos a todos los que crecimos asustados con la posibilidad de que un niño inocente sea una señal del fin del mundo.

lunes, mayo 22, 2006

Hollywood Gaucho



Una vez terminada la proyección de El Aura en Sundance, el argentino Fabián Bielinsky tuvo que enfrentarse a las preguntas de rigor del público. Tal vez la más interesante que le hicieron no tuvo nada que ver con ese filme: ¿Que le parecía el remake norteamericano de Nueve Reinas, llamado Criminal?

Bielinsky optó por guardarse su opinión, afirmando que el guión había sido vendido y los encargados del remake tenían derecho entonces a rehacer la historia como les pareciera, obedeciendo a su visión particular. Posteriormente, tuve la oportunidad de conversar con él durante un almuerzo de periodistas y le volví a preguntar, "pero ahora sí, en confianza" que opinó del filme. Su respuesta fue la misma, pero se notaba en sus gestos que la idea no lo había entusiasmado mucho. Le queda el consuelo de que Nueve Reinas se convirtió en un clásico moderno de cine latino, mientras que Criminal tuvo una muerte rápida en taquilla y como los gustos de los gringos por el cine suelen cambiar cada semana, pronto quedó en el olvido.

Ojo, el remake gringo no es malo. Al menos, viene con interesante pedigrí: el director es Gregory Jacobs, que ha sido director asistente de Steven Soderbergh desde hace más de 10 años, y el mismo Soderbergh elaboró el guión con él bajo un seudónimo. En verdad, es un sólido filme de estafadores, entretenido y ágil, pero el problema es que es exactamente igual a su antecesor gaucho. La misma historia, los mismos personajes, los mismos twists, sólo que transplantados de Buenos Aires a Los Ángeles. Mi memoria del filme original aún es fresca, por lo que ver Criminal fue sólo repetir el plato, sin mayores sobresaltos. Y al perder el elemento sorpresa, se vuelve nada más que una película para pasar el rato.

Me hice la misma pregunta cuando Gus Van Sant volvió a filmar Psicosis en 1998, haciéndolo una virtual copia a color del filme de Hitchcock: ¿Para que hacer un remake? Hollywood tiene una gran tendencia a copiarse de todos lados, desde series de televisión hasta filmes asiáticos (que se ha convertido en la nueva moda). Pareciera que son incapaces de crear ideas originales y, aunque bien hecha y respetuosa del filme de Bielinsky, Criminal obedece a este patrón: está hecha para aquel público gringo que odia leer subtitulos y quiere que le expliquen todo de manera mucho más clara - véase Vanilla Sky de Cameron Crowe para un caso similar.

Al menos, hay que reconocer que no poblaron la película de caras bonitas sin talento para vender más entradas; se consiguieron actores de verdad. John C. Reilly, un segundón acostumbrado a hacer de tipo bueno, cambia de registro con buenos resultados (aunque Ricardo Darín sigue siendo el maestro en este papel), acompañado del mexicano Diego Luna y la talentosisima Maggie Gyllenhaal. Al menos, se nota que Jacobs y compañía no querian hacer un perfecto bodrio, sino respetar el filme original.

Pero no pasa de ser otro ejemplo innecesario de Holllywood plagiando ideas ajenas; si se trata de ver la misma historia, me quedo con Nueve Reinas.

viernes, mayo 19, 2006

A Word From our Sponsors...



Desde que entré a escribir en la revista Godard!, debo agradecer el que mi interés en el cine ha crecido bastante. No sólo me ha significado estar al día con todos los estrenos, sino también la oportunidad de ver filmes que en mi vida hubiese visto... aparte que me da un lugar donde escribir y donde me lean todos.

Así que no podia ser menos que incluir un poco de publicidad gratuita... acabamos de lanzar al mercado el número 9 de la revista, y para que, se viene bueno...

Para muestra: un especial de superheroes en el cine, cobertura de los festivales de Sundance y Mar del Plata, entrevistas a Jaime Rosales, Q'Orianka Kilcher y Claudia Llosa, un adelanto de "Volver", la nueva película de Pedro Almodóvar y como siempre, lo más reciente en los estrenos de la cartelera local!!!

En serio, está buena y todo por el módico precio de 10 soles... así que un llamado a los cuatro o cinco gatos que aún visitan esta página, COMPRÉNLA y disfruten!!! De venta en todos los quioscos y supermercados de Lima (o en cualquier otro sitio donde vendan revistas)

Y con esto, volvemos a nuestra programación habitual...

domingo, abril 30, 2006

Love is a Battlefield

El amor puede ser lindo y mágico, claro que sí: uno de los mejores sentimientos del mundo. Pero también tiene su lado oscuro. Si uno no logra comprenderlo, puede resultar siendo doloroso y destructivo. Ese es un lado que Hollywood nunca muestra, considerando la enorme cantidad de comedias románticas cebolleras que vemos cada año.

Closer de Mike Nichols es la otra cara de la moneda. Es la mirada más franca y madura que he visto hasta ahora sobre lo que es el lado oscuro de las relaciones humanas. Dos parejas, conformadas por personas inseguras y manipuladoras, hacen del amor un simple juego, una cuestión de rivalidad, de querer superarse uno al otro. Los cuatro caen en desengaños y frustración con el simple objetivo de verse sufrir.

En este film, el amor es una guerra, como bien rezaba la inmortal Pat Benatar: y ambos bandos tienen armas peligrosas, siendo el sexo la peor de todas. No es por amor, por cariño, es una mera manipulación. Se escuchan las palabras "te amo" repetidas veces, pero nunca con esta total falta de sentimiento. Palabras al viento, suenan falsas y forzadas.

Siendo basada en una obra de teatro (y guionizada por el mismo autor), es de esperar que el diálogo sea de primer nivel. Franco, sin adornos ni palabras bonitas, el intercambio de palabras produce escenas mil veces más incómodas que cualquier cine de terror gore (y acabo de ver The Hills Have Eyes ayer). No es fácil ver esta película, mucho menos al considerar que sí pueden existir personas así de crueles en la vida real: no es para nada bonito.

Aún así, es un film fascinante que desnuda la peor cara del amor. Para ser una película con sólo cuatro personajes y compuesta enteramente de diálogos, me atrapó todo el rato. Debo hacer mención de Natalie Portman, en un papel realmente adulto y a Clive Owen, quien interpreta a un hombre a todas luces patético pero inteligente y manipulador. Ciertamente dignos de reconocimiento.

Recomendada para todas las parejas, para que sepan no hacer en el futuro; en el amor lo que más importa son los sentimientos y si no son tratados con gentileza, pueden destrozarse de por vida. El amor es complicado, ciertamente, pero un sentimiento genuino que no puede tomarse a la ligera, como los cuatro pobres desdichados en este film hacen una y otra vez. Peor para ellos.

miércoles, abril 26, 2006

Buenas Noches y Buena Suerte

En la década de los 50, el temor hacia el comunismo crecía en Estados Unidos a ritmo agigantado. La amenaza soviética de aquel entonces hizo a toda la población vivir con una enorme paranoia, en un ambiente donde todos podían ser sospechosos. El encargado de exacerbar este sentimiento fue el senador Joseph McCarthy, que a lo largo de la década sometió a oficiales del gobierno, del ejército y personas normales a duros juicios acusándolos de comunistas, a veces sin pruebas concretas en lo que se consideró un claro abuso de poder.

Algunos medios de comunicación le hicieron frente al senador. Uno de los casos más célebres fue el de Edward R. Murrow, destacado conductor de la cadena CBS que libró una larga batalla en contra de esta caza de brujas que al final desembocó en una investigación en contra del propio McCarthy que ocasionó su caída. Esta es la historia que George Clooney decidió contar para su segunda aventura como director, luego de Confesiones de una Mente Peligrosa.

Esta es una de las pocas veces en que una película ovacionada y postulante a varios premios no dure dos horas o más; y es que Clooney ha decidido contar la historia tal cual sucedió, apegándose a los hechos y obviando cualquier otro material innecesario (como romances forzados o momentos heroicos). A ratos la película parece un documental de la época, sentimiento aumentado por la excelente fotografía en blanco y negro y el uso de material televisivo de la época (en los que el propio McCarthy se interpreta a sí mismo). El film te cuenta lo que tiene que contar, y listo.

La caza de brujas pudo haber sido en los 50, pero tiene bastante relevancia hoy en día. Basta con ver como trata Estados Unidos al pueblo árabe: obviando los derechos humanos y el buen proceder, tienden a señalar con el dedo a cualquier persona de Medio Oriente y tacharlos de terrorista, sin derecho a réplica. Es muy parecido a lo que hacía McCarthy en su día, claro que con una diferencia: le respondían.

Y esta es la crítica que hace Clooney con esta película: mientras que en esos días había gente como Murrow dispuestos a criticar esos abusos de poder y hacerles frente, hoy en día el llamado cuarto poder prefiere hacerse de la vista gorda, empezando con la CNN que a ratos no deja dudas de que siempre está respondiendo a los intereses de la mayor potencia del mundo. Los ratings y el negocio importa más que decir la verdad.

En el discurso que abre y cierra el film, Murrow hace un punto muy valedero: la televisión tiene el poder (y la obligación) de informar a la gente, de denunciar injusticias, de ser la voz de una sociedad en tiempos de crisis, de lograr cambios importantes. Pero en vez de eso prefieren fingir que no sucede nada y depender de programación banal, que esconda lo que de verdad está sucediendo, de mantener a la gente ignorante sobre lo que sucede a su alrededor. Y hoy en día, en que las señales televisivas están saturadas de reality shows y demás tonteras, no se puede evitar pensar que el célebre conductor tenía razón y que el potencial verdadero de la TV no ha sido aprovechado: no es más que luces en una caja.

El film de Clooney invita a estas y otras reflexiones. No sólo una lección de historia, sino también una crítica al manejo de los medios que se hace hoy en día. Confirma también al otrora actor rompecorazones como un director de oficio y que si sigue en esta trayectoria, dará que hablar. Altamente recomendada.

miércoles, abril 19, 2006

One ring to rule them all


Me acuerdo del gran impacto que tuvo la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson; de la noche a la mañana las películas ganaron cantidades obscenas de dinero y los libros eran devorados en tiempo récord. Yo nunca llegué a esos niveles de fanatismo - nunca he leído las novelas de Tolkien (salvo El Hobbit, pero eso, como la gran mayoría de cosas en la época del colegio, lo hice por obligación), y la única vez que lo intenté me ahogué en un mar infinito de personas, monstruos, artefactos y sitios con nombres raros.

Las películas las encontré geniales, eso sí, bastante bien hechas - la maratón de 11 horas en el Cine Alcázar cuando cumplí 21 años se mantiene como una de mis experiencias más bacanes como cinéfilo. Eso sí, no suelo verlas muy seguido, porque tres horas igual son tres horas...

Pero existe gente mucho más fanática que yo, que casi han adoptado el mundo de Tolkien como religión. Se hacen llamar "Ringers" y ellos son las estrellas del documental del mismo nombre: Lord of the Fans.

Creado por fanáticos y para fanáticos, el documental muestra a los incondicionales de Frodo y compañía en varios niveles de fanatismo, uno que sólo es igualado por los cultos a Star Trek o a Star Wars. Aquí hay de todo: tipos disfrazados de hobbits, de elfos, grupos de gente usando la lengua élfica, tipos que se creen Aragorn y demás especímenes. Menos mal nadie se burla de ellos, es más, el film los trata de manera cariñosa, como una gran familia y uno no puede evitar sonreír: no se trata de unos simples nerds. Claro que no faltan los raros: un loco disfrazado del Capitán Ámerica y otro que se identifica más con Pippin el Hobbit porque él también habla con los árboles y tiene los pies peludos. Ni que decir de la chica que destaca el inhumano sex appeal de Frodo y sus demás amigos enanos.

El nivel de fanatismo queda claro: incluso muestran el caso de una mujer que vendió su casa para poder costearse el viaje a Nueva Zelanda a la premiere de El Retorno del Rey. Al preguntarle donde pensaba vivir a la vuelta, no tenía idea, pero la sonrisa de oreja a oreja no era fingida.

Además de mostrar a la fanaticada en su nivel más absurdo, la película hace un buen análisis del impacto que tuvo la publicación de las novelas en una década tan turbulenta como los 60. Al lado del flower power, del peace and love, del hippismo, de las protestas contra Vietnam y la psicodelia, Gandalf y la pandilla ocupaban un merecido sitial en la juventud de la época. Lo más cool, según dicen, era ponerse flores en el pelo, fumarse un buen troncho y sentarse a leer alguna copia añeja de Las Dos Torres. Ciertamente, Tolkien tuvo su impacto.

Los entrevistados son diversos. Además de Peter Jackson y el reparto de sus películas (Viggo Mortensen parece ser un tipo bastante inteligente), tenemos a David Carradine (Kane en Kung Fu), Lenny Kilmister de Motorhead (no entendí una palabra de lo que dijo, definitivamente este viejo ya quemó cerebro) y Geddy Lee, bajista de Rush, que en un momento tierno describe como él y su pequeña hija se han vuelto cercanos leyendo la novela juntos.

Incluso tenemos el horror de observar al Señor Spock en un vergonzoso video musical cantando sobre la vida de Frodo Baggins; está igual de ridiculo (o tal vez peor) que el videoclip de Mister T que dicho sea de paso deberian buscar - es un cague de risa certificado.

Ringers es un entretenido documental, no exento de momentos bizarros, que te muestra en detalle la relevancia de la obra de Tolkien. Me hizo querer leer los libros de un tirón y ver las películas otra vez y eso, creo, era su cometido. Ahora habría que planear un viajecito a Nueva Zelanda...

jueves, marzo 30, 2006

Mototaxi Driver


Siguiendo con la misma línea del anterior comentario, sobre los efectos posteriores de la guerra en los soldados y como les dificulta el volver a una vida normal una vez terminado el conflicto, nos encontramos con una producción peruana: Días de Santiago, opera prima de Josué Méndez.

El titular Santiago es un ex combatiente del Cenepa, un veterano del ejército de 23 años que regresa a Lima a un hogar dificil y una realidad que no comprende. Él es parte de aquella "generación perdida" que muchos no conocen, grupo de jóvenes idealistas que creyeron en el ejército sólo para salir decepcionados, trastornados y abandonados por el gobierno peruano que les prometió mejor futuro.

De aquí se entiende la relación a filmes como Jarhead o Full Metal Jacket de Stanley Kubrick: los efectos deshumanizantes de la guerra, el afán de convertir a jóvenes en máquinas de matar, en quitarles su individualidad para luego dejarlos volver a una realidad ajena, a la que muchos no pueden readaptarse. Aunque no al mismo nivel de los conflictos en Irak o Vietnam, lo mismo sucedió con los veteranos de la guerra con Ecuador, y eso queda personificado en el mismo Santiago: anda por las calles paranoico, siempre a la defensiva, alerta, propenso a romperle los huesos a quien se le cruce, lleno de resentimiento e inseguridades, violento e incomunicativo. Pietro Sibille está de lujo en su actuación, mostrando a Santiago como un tipo vólatil que esconde sus sentimientos y está a punto de reventar por estar en una ciudad, en una realidad que le fue ajena por varios años; soñando con volver al combate, con sentirse útil de nuevo. ¿Y que te pasó en Misterio, Pietro?

El hecho de que Santiago no encuentre mejor forma de subsistencia que dedicarse a hacer taxi confirma que una obvia inspiración para este film fue Taxi Driver de Martin Scorsese. Al igual que el inmortal Travis Bickle, Santiago observa como la decadencia de la sociedad desfila por su taxi, queriendo hacer algo para cambiarla. Travis vio su oportunidad al querer salvar de esta mugre a la joven prostituta Iris, interpretada por Jodie Foster; Santiago pasa por algo similar en su relación con una joven de 17 años, la cual, sin embargo, no acaba bien. Santiago, en su afán por hacer algo por la ciudad, al final estalla, llevando a más de un enfrentamiento violento y un final ambiguo que nos deja cuestionando que le sucederá.

Las similitudes al film de Scorsese están ahí; total, ambas peliculas tratan el tema de un ex veterano de guerra trastornado que no se puede adaptar a la sociedad. Sibille incluso emula un poco a DeNiro en una corta escena donde se encuentra ensayando un sermón a su sufrida esposa: momento que recuerda con creces a la famosa escena del "You talkin' to me?"

Por supuesto, esto no es un vil plagio: Méndez ha hecho de esta historia algo muy peruano, muy de nuestra realidad particular, un aspecto de Lima que probablemente pocos conozcan. Buena ópera prima, que aunque a ratos cae en la lentitud propia de aquel cine arte pretencioso que me saca ronchas, tiene mucho que decir y una buena historia que contar. Sólo me queda preguntar porque diablos el 80% de la película está en blanco y negro. Si se supone era para mostrar el estado mental del protagonista, eso lo capté en cinco minutos: el resto del tiempo era sólo molestoso. ¿Qué, no les alcanzó la plata para procesarla en color?

En fin, vean Dias de Santiago. No es sólo el Taxi Driver lorcho y como cine peruano, ¡vale la pena, promoción!

jueves, marzo 23, 2006

Welcome to the Suck



Jarhead de Sam Mendes tiene la distinción de ser una película bélica que en realidad, no lo es. Mientras que otros filmes de guerra muestran combates y soldados en maniobras, esta es completamente lo opuesto.

Basada en las memorias del marine Anthony Swofford, Jarhead cuenta la historia de un grupo de idealistas soldados listos para matar cuando son enviados a formar parte de la tristemente célebre Guerra del Golfo (otra más en una larga lista de metidas de patas de los gringos). Al principio, sólo tienen que esperar a que las acciones empiecen. Y esperan... y esperan... y esperan.

Contada con mucho humor ácido y drama, la película muestra fielmente el efecto que tiene la guerra en los soldados. Los deshumaniza, los vuelve unos locos ansiosos de apretar el gatillo, ¿y después que? ¿Que sucede cuando la guerra se acaba? Para Swofford y sus amigos, luego de meses en el desierto sin nada que hacer, volver a casa, a una vida normal, resulta casi imposible.

La Guerra del Golfo fue un caso especial. Un sinnúmero de soldados gringos llegaron a instalarse en el desierto para terminar protegiendo el único interés que tenía el alto mando, el petróleo. Se pasaron meses sin hacer nada, y de esto se trata la película: vemos a los soldados jugar huevear, pajearse, discutir, gritar, pajearse un poco más y al final perder la cordura, en un aislamiento atroz bajo un sol abrasador. Muchos, como Swofford, se fueron a casa cuando terminó la guerra sin haber disparado sus armas ni una vez. ¿Y asi esperan que regresen cuerdos?

De esto se trata la película, claro que con harto sentido del humor. Para verla y lamentarse de lo mal que deja la guerra a sus veteranos. Entre otras cosas, la fotografía está de lujo y Jake Gyllenhaal está mejor acá que de vaquero gay. Que raro que una película donde de verdad, nadie hace nada, pueda resultar tan entretenida. No se esperen balaceras ni combates que de esto no se trata, es el film bélico más pasivo de la historia. Ohh-rah!

Por cierto, hay que ver la cantidad de rednecks brutos y violentos que los gringos dejan unirse al ejército. Y esta se supone es la mayor potencia del mundo.

lunes, marzo 06, 2006

Noche del Oscar

Cada año, Hollywood entrega premios a lo mejorcito del cine, y cada año, uno siempre se queja de la falta de originalidad y sorpresas en la entrega.

Para mí, los Oscares han perdido mucho de su brillo desde hace años. Tienen sus propias reglas estúpidas que seguir y por ende, los nominados siempre decepcionan porque falta alguien. Eso de nominar sólo películas estrenadas en el mes de diciembre resulta fatal para cualquier filme aspirante a premios que tenga la brillante idea de estrenarse en cualquier otro mes.

Cada año, siempre hay una película hecha expresamente para ganar premios, la cual la crítica alaba hasta el cansancio y una vez que se inicia la gran noche, ya se sabe de antemano quien va a ganar. Por eso ya no veo la ceremonia: porque ya no hay suspenso, es todo predecible y no dan ganas de soplarse cuatro horas cuando ya se sabe desde dos meses antes quien va a ganar. ¿Alguien quiso ver los Oscares el año que ganó Titanic? Justo a lo que me refiero.

Pero igual, los Oscares son algo que cualquier cinéfilo que se precie no puede ignorar del todo: además, algo tienen que tener las nominadas para llegar hasta ahí. Asi que ayer me senté a ver la ceremonia, a medias porque estaba tomando cuenta de mi colección de películas (¡Y son un montón!).

Estaba convencido de que Brokeback Mountain ganaría todo: trágica, polémica, bonita, larga, hace llorar, emotiva a cagar y un millar de premios ganados antes. El tipo de película por la que la Academia se rinde. Bueno, me dije: van a ganar los vaqueros. Ahora me queda esperar tres horas para darme cuenta que la Academia siguen siendo unos viejos rígidos.

Al parecer, no se quisieron arriesgar: ganó Crash. Todo lo que dije en la rápida entrevista en 1160 se fue por el caño. Estoy seguro de no estar solo: ya todos daban por sentado que los cowboys gays arrasarían. Pero no fue así.

Esa fue tal vez la mayor sorpresa de la noche, porque el resto de los ganadores ya venían avalados desde antes: Phillip Seymour Hoffman (Capote), Rachel Weisz (The Constant Gardener) y Reese Whiterspoon (Walk the Line) . Eran los favoritos, se esperaba que ganen, y ganaron: cero sorpresas. Aunque sí me alegro que haya ganado George Clooney, simplemente porque me cae bien y hace rato demostró que es más que un cara bonita.

Por lo menos, adiviné mejor director: Ang Lee. Aunque el chino tiene talento y la película estaba bien dirigida, digamos que se lo merece. Y listo, no puedo decir nada más porque sorpresas no hubo: otra ceremonia predecible y que se va por lo seguro. Mejor me voy a ver Crash.

En algo si tienen razón: estos matones hiphoperos que parecen amigos de 50 Cent han ganado un Oscar y a Martin Scorsese todavía no le dan nada. (Lejos, el mejor chiste de la noche). De acá al próximo año le darán su Oscar honorario para que se vaya a la casa de una vez.